La ventana

Luis Carlos Peris

Tras la cubierta, ¿qué importa un piano?

PUEDE pasar cualquier día que alguien se lleve el caballo del Cid para venderlo al peso y no nos demos cuenta hasta unos días después. Se pierden los objetos más inverosímiles que imaginarse pueda y no ya por las características propias de lo perdido sino por su volumen, por un tamaño que hace que parezca increíble su desaparición. Total, ¿no se perdió la cubierta de un estadio desde ciertas dependencias municipales? Después de aquello se llegó a la conclusión de que en esta ciudad que alberga a tanto Rinconete y a tanto Cortadillo puede pasar de todo. Por eso, no hay por qué extrañarse de que de otras dependencias muncipales, el teatro Lope de Vega lo es, haya quedado sólo el hueco que ocupaba un piano, el de Antonio Ruiz Soler, mítico Antonio por el que levitaba el mundo entero, incluido aquel Rudolf Nureyev que fue considerado el mejor bailarín del Siglo XX. Bueno, pues nadie sabe dónde está su piano.

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