En serie

dani Rodríguez

El culto a un asesino

SE presentó como un thriller revelación y con una idea interesante: un asesino en serie (Joe Carroll) ejecuta un plan maquiavélico desde la cárcel a través de un grupo de seguidores (que han formado un culto enfermizo en torno a su persona) fanáticos de sus crímenes. Sin embargo The Following no ha sabido mantener el equilibrio entre su innovador argumento y las escenas, ya que muchas abusan de la violencia gratuita y están próximas a la comicidad. La consecuencia de esta inadecuada planificación es que se estropea lo que podría haber sido un buen thriller psicológico. Aún así, este desafortunado adoquín no aplasta algunas de las virtudes de la serie de la cadena Fox, que continúa con su segunda temporada y en la que se refuerza ese nexo de unión entre serie procedimental y serializada. Además, la acción desenfrenada y la curiosidad que aborda al espectador por comprender qué pasa por la mente de los psicópatas vuelven como las bases que han consolidado la forma y fondo de la producción de Kevin Williamson (El círculo secreto).

La primera temporada ha tenido sus detractores y también un séquito de fans, consecuentes con esa polaridad de opiniones que la serie ha generado. Y es que esa dualidad está patente en cada episodio, donde los crímenes son retorcidos pero a veces absurdos. A esto hay que añadirle momentos o errores en las investigaciones que en la vida real solo cometería un novato. Pero si hay un factor que salva del fracaso a The Following es la imprevisibilidad que se apoya en unos capítulos autoconclusivos pero que son necesarios para entender la trama.

La responsabilidad recae sobre los dos personajes principales: el agente Ryan Hardy (Kevin Bacon) y el psicópata Joe Carroll (James Purefoy). Bacon, a pesar de no tener una satisfactoria carrera cinematográfica, interpreta a un convincente agente del FBI perseguido por un pasado que atenta contra su presente. Es la pieza clave para atrapar a Carroll y desbaratar su plan. Aquí Purefoy (Camelot) realiza un papel endiabladamente sensacional radiando todo tipo de sensaciones, odio y hasta piedad.

El magnetismo y la personalidad de Carroll provienen de Edgar Allan Poe, el escritor al que venera y en el que quiere convertirse a través de los asesinatos que comete. La serie ha sido atacada con duras críticas debido a los detalles escabrosos, muchos tomados del relato de El Cuervo de Poe. The Following no olvida al resto de personajes que evolucionan junto con los acontecimientos. El atractivo reside en un juego psicológico del que la audiencia formará parte y no escapará hasta el final, momento en el que entenderá la "obra" de Carroll y el motivo de sus crímenes.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios