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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

Los desafíos de Casado

Lo del giro a la derecha dura o extrema no es cierto. Pero ya saben lo que se dijo de las mentiras repetidas mil veces

Hace tres días escribía aquí que Casado había sido demonizado como de extrema derecha por nombrar el humanismo cristiano y la defensa de la vida, dos valores que a la mayoría de los votantes del PP les importan tan poco como a los del PSOE. Tal vez por eso los guarde en un cajón de la mesa de su nuevo despacho de presidente del PP. Ya se verá. Pero lo haga o no la campaña contra él se inició minutos después de su victoria: pijo, rancio, giro del PP a la derecha dura o hasta extrema... No es cierto. En las primarias Casado representaba el centro derecha de tradición democristiana frente al neoliberalismo tecnocrático sin más ética que la eficacia.

El equilibrio con mayores garantías democráticas es el que se da entre la derecha democristiana y la izquierda socialdemócrata, ambas necesitadas de una gran bolsa de votos centristas porque de lo que se trata en las democracias estables es de centro derecha y centro izquierda. Casado y Sánchez lo saben. Al primero le quita votos Rivera y al segundo Iglesias. Si Casado lo hace bien, y ello implica que rompa con el pasado de corrupción estructural de su partido, que afronte las causas judiciales aún pendientes con la confianza que solo le puede dar esta ruptura (que incluye nombres propios: el de Aznar y todo lo que representa el primero) y que apueste -como ha empezado a hacer- por valores seguros como Feijóo, Maroto o -entre nosotros- Oña, el PP tiene una posibilidad de seguir siendo uno de los dos grandes partidos que aseguran la estabilidad democrática de España.

Lo del giro a la derecha extrema no es cierto. Pero ya saben lo que se dijo de las mentiras repetidas mil veces. Y son muchos quienes lo van a repetir. Ayer se vio, incluido el exagerado órdago de Ciudadanos que demuestra su preocupación por las posibilidades que Casado abre al PP. Debe ser cierto lo que Javier Maroto, para mí de lo mejor de esa casa, dijo tras la victoria de Casado: "Estoy recibiendo llamadas de conocidos que se fueron a Ciudadanos y dicen que con Pablo como presidente van a volver al PP". Es verdad que en gran medida pescan en el mismo caladero centrista. Pero eso, que les enfrenta antes de las elecciones, les aconseja apoyarse tras ellas en un horizonte sin mayorías absolutas. Sánchez lo tiene más difícil porque sus actuales apoyos, como se está demostrando, están mucho más alejados de la socialdemocracia de lo que Casado y Rivera lo están del centro.

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