La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

En un día donde habita el prodigio

Con la paz interior que proporciona la estabilidad meteorológica y resuelta la incógnita de a ver cuál es el primer nazareno que vemos embocamos el día más grande de Sevilla, el Domingo de Ramos. Tras haber matado el viernes el gusanillo de la impaciencia ante dos cortejos por las calles de Bellavista y la fronda heliopolitana, ardo en deseos de ver a la Paz por el Parque y a Zaqueo encaramado a la palmera rampa abajo. Domingo de Ramos en Sevilla, el día más grande junto al Jueves Santo, qué alegría vivirlo tras haber consumido media vida alejado de él por la dictadura del calendario futbolístico. Domingos de Ramos en Vigo, Barcelona, Bilbao, Santander o Valencia con los sentidos puestos en el Salvador y en San Juan de la Palma. Y si algún día no siento añoranza de aquel tiempo es en este prodigio que es el Domingo de Ramos en Sevilla, capital hoy del mundo.

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