880 días

Que Sánchez tarde más de dos años en recibir a Moreno no demuestra sólo sectarismo, es un problema de Andalucía

Pedro Sánchez, presidente de todos los españoles, se dignó a recibir ayer al presidente de todos los andaluces, Juanma Moreno. Lo hizo por primera vez desde que ambos tienen esas responsabilidades. Es decir, desde que el Parlamento de Andalucía le invistió presidente de la Junta. El 18 de enero de 2019.

Han tenido que pasar 880 días con sus noches para recibir al primer representante del Estado en la comunidad más poblada de España -casi ocho millones y medio de españoles viven en las ocho provincias andaluzas-, la segunda en territorio y la tercera economía del país, por detrás de la Comunidad de Madrid y Cataluña.

Y si se ha producido una cita que era obligada y que llega con más de dos años de retraso es, justamente, porque desde la propia Junta de Andalucía se recordó que así era cuando se anunció que recibiría al nuevo president catalán, Pere Aragonés, investido el 21 de mayo pasado. Transcurrido un mes, esa cita aún no tiene fecha, pero es inminente.

Que el presidente que ya estaba en La Moncloa cuando Andalucía, sus representantes, invistieron a Moreno, haya tardado 880 días en mantener esa cita bilateral no es sólo una palmaria muestra de sectarismo político, sino un síntoma de que este Ejecutivo no se toma en serio a Andalucía... salvo para laminar a Susana Díaz, claro.

Y, seamos autocríticos, no es sólo un problema de un Gobierno que vive ensimismado en su propaganda y superado por los problemas diarios que verdaderamente preocupan a los españoles. (Como muestra, el botón del desbocado comportamiento del precio de los suministros básicos, que dejan en ridículo las promesas de erradicar la pobreza energética que hacían los dos partidos coaligados cuando eran oposición a Mariano Rajoy). No. Es también un problema de Andalucía, de los andaluces. "Andalucía tiene peso político, población y territorio y esto hay que hacerlo valer. Andalucía es necesaria para la cohesión nacional por encima de cualquier otra comunidad". Estas palabras, pronunciadas hace una semana por el editor de este periódico, y del principal grupo de comunicación que radica en Andalucía, cobran aún más relevancia y todo el sentido cuando el presidente de los andaluces tiene que esperar 880 días para que le reciba el presidente de los españoles.

Andalucía tiene que hacerse valer. No se trata de nacionalismo, sino de ocupar sin complejos el papel que le corresponde. Y ejercerlo. Esta misma semana hemos perdido precisamente al padre de esta Andalucía moderna, Manuel Clavero Arévalo. Aprendamos de él que depende de nosotros. De los andaluces.

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios