crónica personal

Pilar Cernuda

No hay dinero

LA frase sonó como un trallazo en el hemiciclo. "No hay dinero para pagar los servicios públicos", dijo Montoro. No hay dinero. Fuera del Congreso subía la prima de riesgo y se criticaba el alto interés con el que se había colocado la nueva subasta de deuda. "El milagro es que se haya vendido", comentaba un parlamentario del PP que viaja con frecuencia a Bruselas: "Tal como están las cosas, el interés importa menos, lo fundamental es colocar los bonos, porque en caso contrario vamos a la quiebra".

El panorama no puede ser peor, pero en el Gobierno siguen apostando que salimos de ésta. Con un esfuerzo como jamás ha asumido el ciudadano español, pero están convencidos los ministros, con su presidente a la cabeza, de que salimos. Salimos porque se han tomado unas medidas que han echado a miles de españoles a la calle y más que van a salir, pero los equipos de Montoro y De Guindos afirman que no había otra solución que la que se ha tomado. O la intervención, de la que Rajoy, Montoro y De Guindos huyen como de la peste. Pero no ha engañado a nadie el ministro de Hacienda cuando le dijo a Rubalcaba que no tenemos dinero; también le dijo que si no hubiéramos tomado las medidas que hemos tomado -que ha tomado el Gobierno- la Unión Europea nos habría obligado a tomarlas. Se puede decir más fuerte, pero no más claro.

Montoro trató a Rubalcaba con condescendencia. Le hizo corresponsable, como miembro del Gobierno de Zapatero, de llevarnos a la situación agónica en que nos encontramos, lo que repite el PP desde que llegó al Gobierno. Pero en su cara a cara con Rubalcaba lo más significativo es que le trató como si no supiera nada de economía, como si no tuviera idea del estado de la nación. A los veteranos en la casa les recordó al ministro de Economía de los primeros años de la Transición que le espetó a un Solchaga muy crítico desde la bancada de la oposición: "Pero si cuando fui su profesor en la universidad no pude darle nunca una nota superior a un 7…". Pues hoy igual, el catedrático Montoro respondía a Rubalcaba como si el líder de la oposición no conociera a fondo lo que ocurre en el escenario en el que nos estamos moviendo.

Pero tiene un punto débil Montoro, como lo tienen sus restantes compañeros de Gobierno: es posible que Rubalcaba no sepa mucho de economía, pero sí de cómo mover la calle. Y lo está haciendo. Ha logrado en las últimas semanas, con su discurso posiblemente poco estructurado, que centenares de miles de españoles que han votado al PP duden de la eficacia de las medidas del Gobierno.

Que es el gran problema, el inmenso problema, que tiene Rajoy. Y que tendrá hasta el mismo día en el que se empiece a ver la luz al final del túnel.

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