La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

El dispensado del PP andaluz

Elías Bendodo tendrá de nuevo el privilegio de ser presidente provincial al mismo tiempo que asume cargos en el Gobierno

Elías Bendodo

Elías Bendodo / M. G. (Sevilla)

La Iglesia cuenta con un cuerpo jurídico propio. Con sus tribunales, sus jueces, sus abogados para las causas matrimoniales (que forman el conocido como elenco), sus regulaciones específicas para corporaciones particulares como las hermandades, consideradas asociaciones públicas y muy valoradas por la sociedad al sostener una fiesta tan importante como la Semana Santa. Tan sabia y antigua es la Iglesia que inventó la norma y al mismo tiempo la dispensa.

Recuerdo cuando el Arzobispado dictó que los penitentes con cruces debían formar de tres en tres para acelerar el tiempo de paso del cortejo. Se levantó un hermano mayor en la solemne sesión en la que se notificó la nueva directriz para recordar que las reglas de su cofradía dictaban que debían formar por parejas. El vicario general zanjó cualquier problema: "Quedan ustedes dispensados de su norma".

Me acuerdo ahora de quienes en el PP andaluz están bramando contra mi dilecto Elías Bendodo, todopoderoso consejero de Presidencia, porque se presenta de nuevo a presidente del PP de Málaga al mismo tiempo que seguirá con todos sus cargos en el Ejecutivo andaluz, a pesar de lo que dictan los estatutos del partido en uno de los apartados del artículo 10: "Los presidentes y secretarios generales provinciales e insulares del partido sólo son compatibles con cargos de representación institucional en corporaciones locales y provinciales, en Parlamentos Autonómicos y el Senado". 

Bendodo, al igual que Susana Díaz y todo político que se precie de astucia a corto plazo, no quiere soltar el poder orgánico, por lo que tendrá que pedir la dispensa en Génova para seguir compatibilizando los cargos del Gobierno andaluz con los del partido. Elías, el dispensado. La dispensa es eso que en política suena tan malamente: un privilegio. ¿Cuál es el precio de esta medida de favor? En Génova sabrán. Seguro que se la tratan de cobrar. Aquí cabría dar la respuesta del lobo: "¡Auuuuu!". Quizás no hubiera estado de más no convocar el congreso del PP de Málaga el primero. Más que nada por discreción. O tal vez no.

Ya se sabe que todo poder que no abusa un poco no es poder. ¡Y se trata de dar miedito! Y mi Elías es poder. ¡Y tanto que lo es! Te manda castigado a la pared a la mínima que te pases. La fama no es sólo una marca de turrón, ni tampoco es sólo el ángel que preside la fachada del Rectorado, antigua Fábrica de Tabacos, tan próxima a San Telmo. Todo está inventado en la viejísima estructura de la Iglesia. Recuerdo, por no salirme de la jerga eclesiástica, las sabias denominaciones para precisar el alcance de los cargos: arzobispos, obispos, obispos auxiliares, coadjutores con derecho a sucesión y... coadjutores sin derecho a sucesión. No se olvide que San Telmo fue un Seminario. Continuará.

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