Desde mi córner

Luis Carlos Peris

La doble cara del Sevilla, ese enigma

HABLABA Unai Emery a la terminación del enésimo fiasco viajero y le daba una importancia capital al efecto de esa olla a presión que es el Sánchez Pizjuán para la vuelta. Posiblemente haya dado con la tecla de por qué se ofrecen dos caras tan distintas según se vaya de local o de visitante. Quizá sea esa la clave de cómo el Sevilla es un bloque intratable junto a Dato, mientras que se pone al alcance de cualquiera cuando está lejos de su clientela.

Estoy convencido de que la eliminatoria con el Basilea está totalmente encarrilada a no ser que ese pobre equipo helvético sea otro como visitante. No creo que ocurra tal cosa, pero convendría indagar en por qué aparecen dos equipos tan distintos. No se me ocurre cuál es la causa y no me hablen de milongas como planteamientos tácticos ni de otras estupideces. El Sevilla de Basilea presionó arriba, jugó más tiempo en campo local que en el suyo y ahí acaba el rol del entrenador.

En la pizarra se instala la línea de presión, se establecen las marcas, se refrescan lances en estrategia y poco más; luego en el vestuario se lanzan las arengas de rigor y, a partir de ahí, todo queda en mano de los futbolistas. Entonces, ¿qué pasa para que el Sevilla, en una de sus campañas más brillantes, no haga daño lejos de Nervión? Se me presenta como un arcano indescifrable y, lo peor de todo, es que a ese gran técnico que es Unai estará pasándole lo mismo.

En Basilea, además, entró en un toma y daca de ocasiones erradas que si sale con barba es San Antón y si no, la Purísima Concepción. O sea que pudo pasar de todo sin que pasase de nada. El 0-0 es un resultado trampa para la vuelta, no es tan bueno como pueda parecer a causa de no haber marcado como visitante, pero no veo al equipo suizo con entidad suficiente como para doblegar al campeón vigente. ¿Acabará el curso sin desvelarse el enigma de la doble cara?

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios