Desde mi córner

Luis Carlos Peris

Sobre el doloroso descarte de Jesús Navas

HAY decisiones que son más dolorosas de lo habitual y que suelen tomarse en conciencia aun cuando la conciencia te mortifique. Eso es lo que parece haberle pasado al seleccionador nacional respecto a lo de dejar fuera del Mundial a Jesús Navas. La historia del palaciego no es una historia cualquiera, pues tuvo un arranque lleno de aristas que complicaron muy mucho la proyección internacional del extraordinario extremo.

Las dudas anímicas de Jesús contribuyeron decisivamente a que se retrasase su aparición en el gran escaparate internacional. Si ya había dificultado alguna que otra concentración con el Sevilla, su equipo, el equipo de sus amigos, no digamos cómo se complicaba lo que ya Luis Aragonés deseaba, haberlo llevado al equipo nacional. Y aquí fue también crucial el tacto y el buen sentido que de las cosas se trae Del Bosque para que Jesús Navas fuese como todos los demás.

Aquellos laberintos anímicos de Jesús fueron desbrozándose para que el chaval fuese progresando no sólo en su equipo, sino como recambio fundamental cuando la selección se atascaba y necesitaba algo de lo mucho que atesora. La verticalidad para percutir por estribor haciendo el campo más ancho es fundamental para el desatasco y a ver quién no se acuerda de cómo el gol más importante de toda la historia de nuestro fútbol nació de un demarraje suyo.

Y a este Mundial no ha llegado y una decisión que el propio Del Bosque ha señalado como la más penosa de su vida profesional ha sido mal manipulada desde muchos sectores. Unos defendiendo al futbolista hasta el paroxismo, incluso como si aún fuese sevillista, y otros maltratándolo por el simple hecho de haberse declarado apto para ir a Brasil. Ha sido una decisión dolorosa del seleccionador y punto, que esas cosas pasan de vez en cuando y hay que aceptarlas tal como son.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios