La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

La durísima lucha de un torero

Anda a machetazos con la vida y, sobre todo, consigo mismo para lograr que el milagro con Cobradiezmos pueda reeditarse. Desde aquel infausto 25 de junio en que un albaserrada de Adolfo Martín lo mandase al hule de Alicante, Manuel Escribano mantiene un pulso con todo lo que pueda interponerse entre él y el futuro. Lo prueba todo, ora en su Gerena como en Bilbao o Madrid esos días en que se fue a ver toros, para no perderle el compás a su vida. Ahora, por los campos gerenenses del Esparragal, Manuel se machaca y le pega un vuelco a su carrera poniéndose en manos de un torero. Mientras intenta recuperar el físico, pone sus cosas a disposición de una persona que, como él, sabe lo que pesa el traje de luces. Seguro que con Raúl el Tato de la mano, Manuel, no más gane la durísima batalla que libra con su propio físico, irá con más bazas a la conquista del futuro.

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