Tribuna Económica

Rogelio Velasco

La economía acelera al final del año

EL Banco de España publicó ayer el Boletín Económico de diciembre. Con los indicadores adelantados y los últimos datos disponibles, durante este último trimestre del año la economía española está creciendo a una tasa trimestral del 0,6%, lo que equivale a una tasa interanual (último trimestre de 2014 sobre el mismo periodo del ejercicio anterior) del 1,9%.

Esa tasa supera a la esperada inicialmente y ha ido ajustándose al alza en la medida en que los factores positivos que la afectan se han ido confirmando. La demanda interna ha mantenido un crecimiento al alza y sostenido. Las condiciones para el aumento del crédito han mejorado, especialmente desde la publicación de los test de estrés de los bancos. Las condiciones monetarias se han relajado aún mas a lo largo del año como consecuencia de las intervenciones del Banco Central Europeo (BCE). El empleo ha ido creciendo, estimulando la demanda interna. Las empresas, que han llevado a cabo un gran ajuste durante la crisis, empiezan a reemplazar, e incluso ampliar, su maquinaria.

En el frente exterior, el frenazo en los países emergentes y el estancamiento de algunas de las economías europeas deberían haber provocado un deterioro mayor en la balanza por cuenta corriente. Sin embargo, la fuerte caída del precio del petróleo (un 40% en el segundo semestre del año) y la depreciación del euro respecto del dólar (que ha mejorado la capacidad competitiva de las exportaciones fuera de la Eurozona) han compensado aquellos factores negativos, no siendo dramático el deterioro de las cuentas exteriores.

Globalmente considerado, el año 2014 ha contemplado cómo la economía española salía de la crisis con mayor crecimiento, más empleo y un deterioro reducido del sector exterior.

No obstante, la sostenibilidad de ese patrón de crecimiento no está garantizada. Tradicionalmente, nuestra economía genera un fuerte déficit exterior cuando la demanda interna, de consumo e inversión, crece a tasas del 2% o superiores. La economía se está dirigiendo rápidamente a esa tasa. En gran medida, la financiación y sostenibilidad del crecimiento va a depender de la evolución del precio del petróleo. Éste es un factor transitorio. El actual precio de 50-60 dólares el barril no es un precio de equilibrio, por lo que en algún momento el crudo alcanzará niveles más elevados y tensionará el sector exterior.

En consecuencia, este patrón de crecimiento no tiene garantizada su continuidad. Necesitamos que nuestras empresas penetren más profundamente en los mercados exteriores, continuando todas las acciones llevadas a cabo para aumentar las exportaciones. La debilidad del euro respecto del dólar debería ser aprovechada para acelerar ese ritmo. Adicionalmente, y en el ámbito interno, el aumento de la masa salarial debería ser más una consecuencia de la creación de empleo que del incremento de salarios. En términos reales, éstos han crecido este año al acabar el ejercicio con una inflación negativa del 0,4%. Los aumentos adicionales para 2015 deberían ser moderados.

A pesar de las advertencias y de la vulnerabilidad generada por el sector exterior, estamos mucho mejor que en la despedida del año pasado. Acabamos 2014 con mejores datos reales y expectativas más optimistas.

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