La esquina

josé / aguilar

Es la economía, pero no sólo

DEJANDO aparte las declaraciones de Guindos y otros triunfalismos gubernamentales de oficio, lo cierto es que la economía española ha llegado a final de año mejor de como entró en él.

Claramente en las magnitudes macroeconómicas: el control del déficit público, la prima de riesgo, el crecimiento del Producto Interior Bruto... Pero también en la economía doméstica de la gente corriente: ya no se destruye empleo, sino que se crea, el impuesto sobre la renta se reduce por fin y los precios también bajan (gracias, en buena medida, a la caída del petróleo). No se recuerda una cuesta de enero tan rara como ésta, es decir, sin subidas de la luz, el gas y el teléfono.

Ahora bien, se equivocaría gravemente Mariano Rajoy si creyera que España ha dejado atrás la crisis. En realidad su estrategia electoral para 2015 está uncida a ese pensamiento: el desgaste del Gobierno y del PP se debe a la dureza de los ajustes y recortes, pero Gobierno y PP remontarán el vuelo en cuanto cambie el signo económico. Puesto que está cambiando, las elecciones se pueden volver a ganar. Tres años malos a cambio de uno más sano y con visos de prosperidad duradera.

"¡Es la economía, estúpido!", podría estar pensando y diciendo Rajoy en remembranza de un famoso episodio de la política norteamericana. Pero esa idea de que los españoles van a dar por buenos todos los sacrificios de los últimos años a cambio de una leve mejora de sus bolsillos y que van a administrar su voto en función sólo de esa bonanza económica de última hora es errónea. Esta vez sí.

Porque esta vez el despegue de la economía es frágil. No está claro que haya empezado un ciclo alcista irreversible. Que se consolide o no la reactivación depende de factores tan ajenos al Gobierno -y al país mismo- como la evolución de los precios del petróleo, la devaluación del euro o la marcha de la economía alemana. Por otra parte, el empleo que se está creando es más precario que nunca, peor pagado y con condiciones de trabajo que suponen un empeoramiento de la vida de muchas personas. La brecha de la desigualdad social se ha agrandado y la mejoría del enfermo no da para ir cerrándola a medio plazo.

Pero, además, han pasado muchas más cosas en España durante la crisis económica. Cosas que también pesan a la hora de votar. Mañana hablaremos de alguna. ¡No es sólo la economía, estúpido...!

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