Baja Temeraria

La educación y los días

Los diarios y programas han servido siempre como material didáctico, me temo que a veces para mal

En 2019 - ya han tardado- la ONU proclamó el Día Internacional de la Educación como condición de los objetivos del desarrollo sostenible. Al parecer el día señalado vendría a recordar que, desde 1945 en la Declaración de los Derechos Humanos, la educación ya se considera un bien esencial y, por ende, un deber de la Humanidad garantizar su acceso. Sobre el deber con los Derechos Humanos ya se viene hablando desde que Saramago lo recordara en la cena del Nobel. Tenemos el deber de los Derechos. Hasta el capítulo del maná de las Antiguas Escrituras tiene su réplica en la parábola de los denarios: camarón que se duerme se lo lleva la corriente. Y los derechos lo mismo se ganan que se pierden a la que entre en juego un privilegio.

Es tan nuclear la educación y la aclamamos con la misma pasión como la maltratamos, que un solo día internacional se queda en poco. Desde 1965 la misma ONU celebra el Día de la Alfabetización, la OIT (Organización Internacional del Trabajo) el Día del Docente desde 1994 y en España -con sus cosas- el Día del Maestro que más que una redundancia es la versión religiosa -y más antigua que el anterior- en la onomástica del patrón, de San José de Calasanz. Con las fiestas de guardar demostramos una gran capacidad de tolerancia religiosa, no hay quien renuncie, así que nos propusieran celebrar el Songkran o Año Nuevo tailandés (es en abril, doy pistas). Tal vez por eso hoy los periodistas celebran su día, al calor del patrón, San Francisco de Sales. Que la educación y el periodismo compartan día no deja de tener su enjundia, a los segundos nos podrían haber endosado el día de la marmota - 2 de febrero- no sin merecimiento, pero alegra que al menos un día seamos los mismos o busquemos lo mismo. Los diarios y programas han servido siempre como material didáctico, me temo que a veces para mal. Somos una de las pocas profesiones donde las malas prácticas no suponen inhabilitación. Es la ciudadanía la que premia o castiga nuestro trabajo, creyéndonos o no, usándonos o no. Aunque también es verdad que bajo el epígrafe periodismo cabe el show business con todas sus variantes: presentadores, locutores, animadores y hasta adivinos.

"Para educar a un niño hace falta la tribu entera", dice el filósofo y pedagogo José Antonio Marina. "Se educa sobre todo con el ejemplo", recuerda la pedagoga Nélida Zaitegui -referente y discípula de Freire-. Esta mañana miles de niños y chavales en Sevilla habrán entrado a clase, allí les esperan una buena tropa de docentes. De profesores orientadores y maestros. Que hermosísima palabra. Qué buen día hoy para un periodismo pedagógico, para una enseñanza pegada a la realidad. Para dar, cada uno a su manera, el mejor de los ejemplos.

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