PASA LA VIDA

Juan Luis Pavón

El encarcelado era la víctima

JOSÉ Antonio Santos se merece en los medios de información todo el espacio que logró su ex esposa. Ella se aprovechó de la presunción de victimismo que se le otorga a toda mujer cuando alega sufrir violencia machista. El juicio mediático paralelo, sin contraponer por prudencia y equidad su versión con la de él, dio alas a la credibilidad de la denunciante y a la demonización del ausente. Nadie piensa que una mujer que presenta ocho denuncias, ocho, es una impostora. Por eso la denuncia puede convertirse en una coartada. Santos sale ahora libre de acusaciones y culpas tras once meses de prisión preventiva, la pérdida de su trabajo y el distanciamiento respecto a su hijo. Aunque algunos daños sean irreparables, tiene todo el derecho a poner una demanda para ser indemnizado y restituido en su integridad moral por el error judicial.

La mayor parte de las denuncias por maltrato son reales. Y son sólo una parte de los casos de violencia en el hogar, porque todavía hay muchas mujeres que no se atreven a hablar, o retiran las denuncias por pena y arriesgan su vida confiando en que su cónyuge va a sentar la cabeza, lo que no sucede casi nunca. Pero una ley que de antemano otorga bondad a la mujer y maldad al hombre da pie a la trampa mediante denuncias falsas que igualmente encubren historias para no dormir.

Los hijos son siempre las víctimas silenciosas de estas rupturas. Muchos adultos intentan manipularlos para que sientan animadversión hacia quien le dicen que es el malo o mala de la película. Compadezco a los profesionales de la Justicia que han de dirimir estos contenciosos tan subjetivos, en los que resulta difícil establecer conclusiones sobre bases tangibles. Pero si finalmente se ha demostrado que la ex esposa de José Antonio Santos se autolesionó para engañar a todos, ¿le basta ser mujer y madre para mantener a su hijo la mayor parte del tiempo, o una sentencia judicial le dará esa prerrogativa a un hombre y padre que no ha cometido semejante bajeza y mal ejemplo?

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