La estaciones del Metro

Una estación de Metro ofrece posibilidades de negocio. Se puede integrar en un complejo de oficinas y tiendas

Ya falta menos para que inauguren el centro comercial Lagoh. Viendo la febril actividad laboral en la zona de Palmas Altas se demuestra que unas obras promovidas por una empresa privada, como es Lar España, siempre tardan menos que las de concurso público. Juan Marín ha prometido la Ciudad de la Justicia en Palmas Altas para 2024. Resuenan con alegría los cánticos de sirena y la pintoresca polémica sobre el transporte público en esa nueva barriada. El alcalde, Juan Espadas, pidió una estación de tren de Cercanías, mientras se habla de prolongar la línea 3 del Metro desde Los Bermejales a Palmas Altas. Es pintoresco porque en otros países la llegada del Metro a los centros comerciales se organiza de diferente modo. O sea, al revés.

Vuelvo al ejemplo de Shanghái, que es la ciudad con la red de Metro más amplia del mundo, y donde construyen cinco líneas para llegar hasta 21 en breve. Allí un caso como el del Lagoh de Palmas Altas sería extraño. Sencillamente, porque el centro comercial hubiera construido su estación del Metro, integrándola en sus instalaciones. Lo mismo hubiera sucedido en la Torre Pelli con su edificio y su centro comercial, que también hubiera incluido una estación propia de Metro. Partiendo de la idea de que allí hay más de 100 rascacielos de superior altura que la dicha torre. En la orilla de Pudong hay cuatro equivalentes a tres torres Pelli, una encima de otra. La librería más alta del mundo fue inaugurada a principios de agosto en la planta 52 de un rascacielos. Bastante más alta que la torre de Sevilla. Allí compré La realidad y el deseo, de Luis Cernuda, traducido al chino mandarín. No se entiende nada, pero es una edición muy bonita.

En Shanghái, como en Tokio, Hong Kong y las principales metrópolis de Asia, y también como en otras grandes capitales del mundo, hay estaciones de Metro que no se confunden con apeaderos de barrios pobres. Por el contrario, siguen la regla que a otro nivel más modesto se puede ver en la parada de Callao, del Metro de Madrid, que lleva hasta El Corte Inglés. Esa conexión funciona desde antes de que Tierno Galván fuera alcalde.

Una estación de Metro ofrece posibilidades de negocio a la iniciativa privada. Se puede integrar en un complejo de oficinas y tiendas de alta gama. No es necesario resignarse a que sea un lugar sórdido para que se llene de vagabundos y para que los grafiteros se pongan las botas. Pero en Sevilla todavía se discute dónde construyen las estaciones; o si el Metro pasará por la Plaza del Duque, llegará a la Torre Pelli o se ampliará a Palmas Altas.

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