Crónica personal

Pilar / cernuda /

La 'estelada'

YArtur Mas impuso la estelada, la bandera independentista. O al menos la permitió, no dudó en colocar la corona de flores en el monumento a Rafael Casanova a pesar de que la estatua del referente histórico de los independentistas -que se sentía español, por cierto- estaba presidida por la bandera con la estrella.

El presidente de la Generalitat había advertido que no se sumaría a la cadena humana en la que se centraban los actos de la Diada aunque apoyaba la iniciativa, y apenas tres días antes anunciaba que sólo convocaría la consulta soberanista si se atenía a lo que marca la ley; luego hizo como que daba marcha atrás, al ver peligrar su pacto de gobierno con ERC. Sin embargo, el día que simboliza las ansias del independentismo, Artur Mas mostró su cara más antiespañolista -dijo que España tendría un "problema grave" si no escuchaba a los que participaron en la Vía Catalana- aunque en su entorno explican que ni por un momento ha pensado interrumpir sus contactos con Mariano Rajoy. Y esos contactos, lo sabe Mas, se centran en buscar una fórmula que permita al presidente de la Generalitat salvar la cara sin convocar el referéndum.

Porque no se va a celebrar, como sabe perfectamente un Mas que pide a Rajoy que le ayude a superar el calvario. Un calvario porque el debate independentista pone en riesgo el futuro de CiU, ya que Duran Lleida no está por la independencia, de hecho se buscó una excusa internacional para no estar en Barcelona el 11-S; y un calvario también porque si bien es cierto que un porcentaje amplio de catalanes quieren la consulta, ese porcentaje se reduce muy considerablemente si se les pregunta si quieren independizarse de España. Algo que además cruje a los empresarios catalanes, que han hecho números sobre lo que eso indicaría: la ruina. Mas, mejor que nadie, maneja los datos sobre las empresas medianas y pequeñas que han cerrado en cuanto han podido para instalarse en otras regiones de España, como ha escuchado a los grandes empresarios que le han alertado contra la locura independentista y le han advertido que de seguir por ese camino también ellos trasladarían sus sedes fuera de Cataluña.

Artur Mas recibirá en los próximos días la respuesta a la carta que envió a Rajoy hace una semana. Se ha filtrado parte de esa respuesta, y es tajante: el presidente de Gobierno no tolerará que se sobrepasen los límites que marca la ley. Y sin la autorización previa del Gobierno de España cualquier consulta que plantee Mas sería ilegal.

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