Crónica personal

Pilar / cernuda /

Se estrecha el cerco

EL nuevo auto de la juez Alaya en el que imputa a la ex ministra Magdalena Alvarez y a otros altos cargos y ex altos cargos de la Junta andaluza permite encajar algunas piezas sueltas de la política socialista andaluza, convulsionada por el anuncio de Griñán de que no piensa repetir candidatura, lo que ya había advertido hace tiempo pero que, al recordarlo ahora cuando faltan casi tres años de legislatura, hace pensar que pretende abandonar el puesto antes de tiempo, y no sólo por razones personales. Si la juez Alaya llega hasta la ex consejera de Economía, a la que sustituyó Griñán, es posible que acabe poniendo contra las cuerdas al actual presidente e incluso al anterior, a Manuel Chaves, aunque de hacerlo la juez perdería el caso, ya que al haber imputados aforados tendría que trasladarlo al Supremo o al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía. Una forma de trabajar que hemos visto en otros asuntos de relieve, cuando los jueces han ido sumando piezas separadas para impedir que el caso pasara a otras instancias, y sólo en el último momento, finalizada la instrucción, imputaban a los altos cargos.

El nuevo paso dado por la juez vuelve a poner el foco en la forma en la que se gestionaron los ERE en Andalucía, la utilización de un "fondo de reptiles" presuntamente autorizado por altos cargos del gobierno -es lo ha provocado la imputación de Magdalena Álvarez- y la serie de presuntas corruptelas que se produjeron en torno a esos asuntos en los que se manejaron centenares de millones de euros. Las consecuencias judiciales se conocerán en tiempo y hora, aunque ya se sabe que la justicia española es lenta, pero acaba llegando. Las políticas en cambio serán más inmediatas, y a medida que transcurren los meses se advierte un estrechamiento del cerco a Griñán. No por su gestión como presidente de la Junta, sino como consejero de Economía con Chaves. Y no, aparentemente, por haber creado una red presuntamente corrupta, sino por no haberla cortado de cuajo.

Se complica la vida de los dirigentes socialistas andaluces y en cierto sentido también al PSOE nacional (Griñán es el presidente del partido). Y si se le complica excesivamente al actual presidente andaluz, no se descarta que decida abandonar el cargo y proponer que el ganador de las primarias -presumiblemente Susana Díaz- sea elegido nuevo presidente por el parlamento andaluz. Si es ese el proyecto de Griñán, desde luego coge al PP con el pie cambiado.

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