coge el dinero y corre

Fede / Durán

¿Y un euro sin Alemania?

RAJOY comete un error en esta campaña al prometer una recuperación económica tangible en dos años. Si los expertos no han sabido calibrar la megacrisis, ¿por qué razón debería el PP verlo más claro? Misterios de la fe. Tampoco gusta en España, ni en el estamento político mundial, la sustitución de un compañero -llámese Berlusconi, llámese Papandreu- por esos nuevos robots de la democracia llamados tecnócratas -Monti, Papademos-. Aquí el problema es de competencia. Rajoy, tanto como posiblemente Rubalcaba o Lara, se siente amenazado. Nadie dedica toda su vida a la escalada para acabar desplazado, justo cuando saborea la miel de las alturas, por un intruso sin carné ni carrera. En realidad, es como si Europa se hubiese convertido en Gotham y hubiera enchufado ese potente foco que en las noches de caos e impotencia buscaba la salvación vía Batman (en el caso que nos ocupa, Batman sería un señor mayor con vastos conocimientos económicos en vez de un traje de cuero negro y armas imposibles).

En las sombras, aunque cada vez más expuesta a la evidencia de una dictadura informal, está la Merkel, que vendría a ser una especie de Joker con cara de abuela, o sea, inofensiva en apariencia pero letal en esencia. Jorkel juega con la potencia de sus estadísticas (paro bajo, récord de ocupación desde la reunificación, emisiones de deuda a interés casi cero) para vestir las tesis teutonas con el manto de la invulnerabilidad. Las soluciones que demanda la parte más débil de la Eurozona -que a este paso serán 16 de sus 17 socios- son sistemáticamente negadas por el tapón (antaño motor) de Europa. La principal es que el BCE se parezca más a la Reserva Federal de Bernanke. Podría así imprimir billetes cuando sea necesario. Helicóptero Ben lo hizo y ahí sigue, cómodamente instaladado en la butaca de la estabilidad.

El Banco que Draghi heredó de Trichet ha comprado más de 180.000 millones de deuda periférica. Bello pero ineficaz gesto. Es como querer vaciar el océano con un cubo. Luego está la opción de los eurobonos, emisiones comunes para compensar la debilidad de los más acosados con la presunción de solvencia de Alemania. Pero ésta, otra vez, dice no. Ayer mismo se filtró desde Bruselas una tercera posibilidad consistente en que el BCE sortee las restricciones legales que capan su capacidad de acción con préstamos al FMI para que éste disponga del único músculo capaz de levantar el peso muerto de un país como España. Ideas que chocan contra un muro impenetrable. Contra Jorkel. Contra un país que promueve el racismo económico y la muerte por agotamiento del viejo, viejísimo continente. Hay una solución radicalmente original: crear un nuevo euro sin Alemania. Sería divertido, y sobre todo interesante, ver cómo se desenvuelve en solitario con el marco.

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