La ventana

Luis Carlos Peris

A favor del bebedero de guardia

HOY, cuando el sol ande ocultándose tras la cornisa del Aljarafe y los mercurios emprendan el anhelado descenso, será una delicia pasear por Sevilla. Una Sevilla casi como prefería Antonio Machado, sin sevillanos o sin apenas sevillanos, que estarán hoy socarrándose por esas playas de Dios. Pasear por Sevilla en estos días de desertización es fantástico, o lo sería si no fuese por la desmesurada cantidad de bebederos que cierran. En mi barrio, que no está situado, precisamente, extramuros cierran todos los establecimientos que hacen el papel de oasis en estos días. Creo que deberían regularse los cierres de parecida forma a como se regulan en las farmacias y abogo por el bebedero de guardia, que si la farmacia es lugar de primera o extrema necesidad, ¿por qué la barra no obtiene el mismo tratamiento? Sería la guinda para ese apetitoso pastel que es pasear estas noches por la Sevilla desierta.

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