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La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

De figurantes y figurones

Junto a la foto de Sánchez con los grandes empresarios se leía que España destruye más empleo que nadie en Europa

Hay quienes se preguntan por qué los representantes del poder económico accedieron a hacer de figurantes en la nueva representación de Sánchez. ¿Y si el figurante fuera él y los solistas de quienes depende el éxito o el fracaso de la ópera nacional fueran los empresarios (llama la atención que la asociación mayoritaria de autónomos, ATA, no fuera invitada)? Hay mucha literatura sobre los equilibrios entre el poder político y el económico, y sobre cómo parece debilitarse el primero frente al segundo al igual que los poderes nacionales frente a la Europa unida de la UE.

Si son grandes estadistas (lo que no es nuestro caso) los políticos pueden pasar de figurantes a jefes de coro, e interpretar números importantes para el buen resultado de la representación, o incluso a solistas. Si además al gran estadista le toca vivir momentos históricamente trascendentales su papel puede ser decisivo. Baste recordar al Churchill de 1940 o nuestra Transición. Cuando, por el contrario, al mediocre y ambicioso político figurante le toca un momento tan difícil como este, los resultados son tan desastrosos como los que arroja España.

No comparto la conocida frase de Saramago "el poder real es el económico, luego no tiene sentido hablar de democracia". Sí tiene sentido. No sólo porque su única alternativa son las dictaduras, y si en las fascistas los poderes económicos mantienen cortos pero intensos idilios (Hitler) o largas décadas de amor (Franco) con los dictadores, las comunistas crean sus propias plutocracias estatales. Solo la democracia garantiza el equilibrio entre ambos poderes. La socialdemocracia armoniza igualdad y libertades individuales en una economía capitalista. Las dos democracias más estables y antiguas del mundo -la británica y la estadounidense- han logrado equilibrarlos con bastante éxito: al conservador Churchill que salvó al Reino Unido en el instante más oscuro (lo resume bien Cinco días en Londres, mayo de 1940: Churchill solo frente a Hitler de John Lukacs, Acantilado) le siguió en el 45 el laborista Clement Attlee que impulsó las políticas de bienestar.

Piénsese quién era solista y quién figurante en la foto de Sánchez con los representantes del poder económico. Y mídase la valía del personaje por la noticia que compartía espacio ayer con esa foto que era la única razón de ser del acto: en España se destruye más empleo que en ningún país europeo.

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