crónica personal

Pilar Cernuda

Al fin, la hora de Rubalcaba

YA. Celebrado el Debate sobre el estado de la Nación, llega la hora de Rubalcaba, de tomar las riendas de verdad, de convertirse en candidato con todas las de la ley. Las de la ley socialista se cumplirán el próximo día 9, cuando sea designado oficialmente por su partido al no haber ningún otro candidato con el que batirse en primarias. Chacón fue presionada para que no se presentara y los que pretendieron hacerlo se encontraron con que no les facilitaron ni el censo de militantes, así que no pudieron conseguir los avales. Cuentan que Blanco había dicho en privado que las primarias eran un suicidio y no le faltaba razón; en cualquier caso, Rubalcaba ya tiene el camino libre para mover las teclas que considere que deben ser movidas.

Será él, y no Zapatero, quien decida la fecha de las elecciones. Y será él, no Zapatero, el que decida cuándo habrá crisis de gobierno y a qué ministerios afectará, como será él y no Zapatero quien decida los nombres de las nuevas incorporaciones. Porque habrá crisis, Rubalcaba no puede ser vicepresidente, ministro de Interior y candidato. No porque lo haya dicho Felipe González, que va a echar el resto para ayudar a su amigo y ex colaborador Alfredo Pérez Rubalcaba, sino porque no se pueden acumular tantos cargos ni siquiera con la capacidad de trabajo de Rubalcaba, que es asombrosa; tiene el don de la ubicuidad y de la simultaneidad, demoníaco uno y divino el otro según el irrepetible Cunqueiro. Aparte de que hay que considerar que algunos de los cargos son incompatibles entre sí, a ver cómo se come que el ministro responsable de organizar las elecciones sea a la vez candidato.

El Debate sobre el estado de la Nación ha significado la despedida de Zapatero y el inicio de la era Rubalcaba en el PSOE. Una despedida, la del presidente, muy sui generis, seguirá en Moncloa y pretende llevar al Congreso una serie de decretos ley para su aprobación, aunque si aciertan los que afirman que las elecciones se celebrarán antes de fin de año no dará tiempo a que ninguna de esas iniciativas puedan ser presentadas; pero incluso si se mantiene hasta marzo será el candidato el que tenga todo el protagonismo, tal como ha pactado con el presidente.

Rubalcaba es el hombre. Es quien va a tomar todas las decisiones, el que va a "mojarse" con sus compañeros, el que va a recorrer España de una punta a otra tratando de reconstruir el maltrecho partido. Ya es él quien negocia las renovaciones de las instituciones, quien se preocupa de los altos cargos que se han quedado sin trabajo, quien sopesa los pros y los contras de las fechas electorales posibles, quien va a dirigir la campaña, quien llevará el peso de la estrategia de ser "oposición de la oposición", el que intentará poner a Rajoy contra las cuerdas y el que decidirá las listas, en las que hay que colocar a mucho "caído".

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