¡Oh, Fabio!

Luis Sánchez-Moliní

Con flores a Bolívar

MARX detestaba a Bolívar. Lo demostró claramente en un artículo que le contrató Charles Dana, en 1857, para The New American Cyclopaedia. Su desprecio era tal que, en una carta enviada a Engels, reconoció que el tono del artículo era un tanto apasionado y prejuicioso, pero que "hubiera sido pasarse de la raya querer presentar como Napoleón al canalla más cobarde, brutal y miserable".

Desde que leímos el texto de Marx, reeditado en español por Ediciones Sequitur en 2006, vemos con impertinente regocijo esos murales callejeros que han proliferado en la Venezuela chavista y que nos presentan, en un estilo naif, a los padres del comunismo mezclados con el libertador americano, un mariscal de entorchados uniformes que estaba estrechamente vinculado a la oligarquía criolla y cuyo ideario era una mezcla de liberalismo bonapartista, nacionalismo romántico y filantropía masónica. Estas pinturas de gran formato son un potaje iconográfico que sólo puede funcionar ante personas con una muy escasa cultura histórica y política.

Después de negarle el agua a los opositores venezolanos encarcelados Leopoldo López, Antonio Ledezma y María Corina Machado, el Ayuntamiento de Cádiz se va a volcar ahora con la Embajada del régimen chavista para la celebración del 205 aniversario (una fecha redonda, como verán) de la independencia de Venezuela. No hay mejor manera de retratarse. Entre los actos se incluye, claro está, una ofrenda floral a una de esas estatuas de Bolívar que proliferaron en España durante los campanudos años 70. Será divertido ver a los últimos y distorsionados hijos de Marx exaltar la memoria del hombre al que ninguneó el autor de El capital.

Más allá de estas anécdotas y manipulaciones políticas, ya va siendo hora de que se derriben algunos mitos que aún perviven sobre la independencia de las colonias americanas. Historiadores como el venezolano Guillermo Morón (El Gallo Morón) han insistido en que este complejo conflicto fue más una guerra civil entre liberales y realistas que un enfrentamiento entre americanos y españoles. Algo de las dos cosas hubo, pero echamos de menos que alguna vez se nos hable de aquellos que permanecieron leales a la Corona, por mucho que esta la llevase el nefasto Fernando VII. Nuestro relato histórico sigue siendo profundamente acomplejado, lleno de lugares comunes y de olvidos imperdonables. Probablemente, Bolívar no fue el canalla que describió Marx, pero tampoco el prohombre al que hay que llevarle flores como a una virgen en mayo.

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