Crónica Personal

Pilar / cernuda

El fondo de reserva

SERÍA más gratificante escribir otro tipo de crónica, pero las cosas son como son, no como nos gustaría que fuesen, y hay que aguantar el tirón ante unos números que golpean como puños.

La ministra de Empleo ha anunciado en la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo que para pagar las pensiones tendrá que meter la mano en el fondo de reserva para sacar más de 6.000 millones de euros. En caso contrario, los pensionistas no recibirán lo que les corresponde. Que es menos de lo que merecen, cualquiera que sepa hacer cuentas advierte que si sólo les suben el 0,25% su pensión, que es lo que les van a subir, perderán poder adquisitivo aunque la ministra Báñez asegura que las medidas complementarias que va a poner en marcha el Gobierno para controlar los precios paliarán la situación. Ojalá sea así. Pero el origen de las malas noticias relacionadas con las pensiones lo tenemos en que seguimos sufriendo las consecuencias de una crisis que arrastramos desde hace cinco años y a las que sólo se empezó a poner remedio en mayo de 2010, cuando la Unión Europea obligó a Zapatero a tomar medidas que no quería tomar porque se negaba a aceptar la evidencia y le entró el ataque de locura anunciando subvenciones, cheques bebés, ayudas de alquiler y prebendas sin límite cuando lo que tocaba era apretarse, y mucho, el cinturón. Congeló las pensiones ese fatídico mes de mayo, por cierto, y bajó el salario a los funcionarios. En caso contrario tendría que afrontar un rescate que le obligaría a salir del Gobierno en una situación aún más patética que como finalmente salió.

Pero estábamos con las pensiones, las que el Gobierno actual controla al milímetro porque no se puede olvidar que más de la mitad de los Presupuestos Generales del Estado se van en el pago de la deuda, las prestaciones al desempleo y el pago de las pensiones. Y que son bajas, un porcentaje muy alto de pensionistas ni siquiera recibe lo suficiente para su supervivencia y reciben ayuda de familiares para salir adelante. Los que tienen esta suerte. Otros se han echado a la calle a pedir limosna, o forman parte del aluvión de españoles que visitan Cáritas.

Subir el 0,25 es poco, pero la prueba de que no tenemos de dónde arrancar más dinero es que ha habido que acudir al fondo de rescate. Un fondo con fondo, con límite. Es lícito lamentarse de la escasez de la subida, es incluso obligado a hacerlo. Pero que callen los que nos llevaron a esta situación.

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