La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

Las 33 fotos del gran Paco Herrero

El ubicuo presidente de la Cámara de Comercio supera la mejor época de Gallardo en la revista 'La Toga'

Hoy es el día en que los políticos se dedican a las actividades más variopintas con las que garantizarse un minuto de telediario nacional o una foto en el periódico local de turno. En la jornada de reflexión aparecen los cónyuges, los hijos pequeños sobre los hombros, los paseos en barca, la ropa deportiva, el senderismo, la compra en el quiosco del barrio y hasta la lectura de poesía. Es hora de que la nueva política se consolide ofreciendo ocupaciones innovadoras en una de las jornadas más inútiles del proceso electoral como es la de hoy, donde se demuestra que la legislación nos tomó en su momento por un pueblo inmaduro, de ahí la prohibición de publicar encuestas desde hace varios días y que tengamos que hacer hoy el paripé de pasar por pensadores de Rodin. Por ejemplo, los candidatos pueden olvidarse por unas horas de las redes sociales, claro que sí. Los cabezas de lista sevillanos podrían hacerse con un ejemplar de la última revista Escaparate, donde Mario Niebla ofrece imágenes de casi todos los invitados al fiestón del Museo de Bellas Artes, o del último número de la que edita la Cámara de Comercio que preside el gran Paco Herrero por los siglos de los siglos. Todos: amén. En la de Niebla pueden apreciar desde los trajes de lentejuelas adquiridos por internet hasta el esmoquin de Vicente del Bosque. Y en la de la muy honorable institución cameral se lo puede uno pasar pipa contando el número de veces que aparece su presidente. Fíjense bien porque yo, con las gafas de cerca puestas, veo a don Francisco en 33 fotografías en un total de 44 páginas. Hagan la cuenta despacito, muy despacito, y verán la pedazo de ratio que les sale. Vamos, que ni José Joaquín Gallardo aparecía tantas veces en la revista La Toga, donde los grupos para las fotos eran siempre impares para que el entonces decano de los abogados ocupara el centro. ¿Es o no un pasatiempos bueno para la jornada de reflexión? Además es apto para todos los públicos e incluso atemporal. Pueden jugar a contar las veces que sale Herrero cualquier día. No caduca. Por ejemplo, en la sala de espera del dentista, donde están siempre las publicaciones amables que la esposa del médico ha desechado (dicho sea con perdón de Amparo Rubiales, no se nos enoje, por favor) y que ha soltado con desdén en esa mesita de diseño ochentero que preside la sala decorada con grabados en los que el ciervo escapa del disparo de carabina. Por supuesto, en las 33 fotos de Herrero va incluida la de la portada. Sean originales. Reflexionen y disfruten de la revista de la Cámara de Comercio. Es casi como leer poesía. Y no hay riesgo de caerse de la barca en la ría de la Plaza de España. Mítines ya hemos tenido bastantes.

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