La ventana

Luis Carlos Peris

lcperis@diariodesevilla.es

El frente y el enemigo, esos fantasmas

Efectivamente, el hecho de estar a machetazos con un enemigo invisible hace que la guerra no sólo sea una crueldad que no viene a cuento, sino que su nivel intimidatorio es incalculable. Y así estamos, librando una batalla desigual, sin que sepamos dónde está el frente y, mucho menos, dónde se encuentra el enemigo. Es un sinvivir que nos ha llegado en la recta final de la vida para que la situación, de por sí naturalmente precaria, sea insoportable. Y con el desconocimiento de dónde el frente y dónde el enemigo, la vida se ha convertido en una pesadilla que se multiplica cuando oyes a los que tienen el mango de la cosa que lo peor está por llegar. Y si lo peor aún no ha llegado, cómo calificaríamos el presente, cómo esta inquietante vida en la que no sabes en ningún momento cuánto peligro estás corriendo y si el enemigo está cerca o está lejos, cuánto de lejos.

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