La aldaba

Carlos Navarro Antolín

cnavarro@diariodesevilla.es

La fuerza de Vox y el desahogo de Marín

La auditoría de la red clientelar de la Junta es una bomba racimo que cae en la sede del PSOE en un momento delicado

La Aldaba.

La Aldaba.

Decía un viejo editor que el mérito había que reconocerlo allí donde estuviera con independencia de simpatías, fobias, manías y amiguismos. Si por fin tenemos una auditoría de la administración paralela andaluza, la red de chiringuitos o como quieran ustedes llamarla, es gracias a la persistencia obsesiva de un partido como Vox en exigir ese estudio que, por cierto, nos ha costado más de dos millones de euros. Ahora ya sabemos lo que todos intuíamos. No se trata de negar los avances que el PSOE ha proporcionado a esta tierra, aunque es palmario que nunca fueron suficientes para sacarnos de los furgones de cola de los distintos marcadores económicos y de desarrollo, pero sí de tener claro de cara al futuro que todo periodo largo en el poder genera una suerte de hábitos que, cuando menos, pisan la raya de picadores de las corruptelas. El PSOE colocó a la gente en Andalucía más que generar trabajo y oportunidades para la gente. Ahora habrá que impulsar otro plan para trazar la estrategia de eliminación de la grasa y las duplicidades.

Mucho nos tememos que la mejor solución será la biológica. Si el 50% de los empleados públicos de Andalucía se jubilan antes de 2030, ¿para qué meternos en despidos y otras soluciones traumáticas que seguro derivan en pleitos? Ya lo verán con toda seguridad. Queda muy bien oír a Juan Marín decir que los que sobran "se irán a la calle", cosa que no se cree el vicepresidente ni harto de langostinos y torrijas. Se le nota demasiado que necesita hacerse oír, hacer ruido y llamar la atención como sea. Resulta impagable ver a Marín denunciar las colocaciones de amigos y afines. ¡Mayor desahogo no cabe, Juan! Más desahogo que un gato en una matanza. Como al vicepresidente le quiten sus amigotes y allegados se queda solito para cerrar las llaves de las consejerías que dirige 

La auditoría, por cierto, será un arma demoledora para los meses previos a las elecciones. Ya puede mi Juan (Espadas) ir elaborando un buen argumentario de defensa, porque el Gobierno andaluz acaba de ponerse de nuevo el traje de oposición al régimen socialista, que se quitó cuando estalló la pandemia y el mundo se paró. La auditoría es una bomba racimo que cae de lleno en la sede del PSOE andaluz cuando tenemos claro que votaremos en pocos meses. Vox hizo posible el primer Gobierno de la derecha en Andalucía tras casi cuarenta años de gobierno socialista. Ahora ha hecho posible un conocimiento exhaustivo de esa trama tejida por el PSOE para colocar afines. Tendrá que exigir que se cumplan las recomendaciones oportunas. Tras el diagnóstico ha de venir el tratamiento, pero mucho nos tememos que tardará mucho.

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