La ciudad y los días

carlos / colón

¿Qué fue de tanto galán?

LA cultura oficial con pedigrí progresista se distancia de Pedro Sánchez. En el acto de apoyo "cultural" al candidato del PSOE y presentación del manifiesto Nos une Pedro -lema pontificio donde los haya- sobraban los dedos de una mano para contar presencias de renombre y fama. Las estrellas que protagonizaron el popular vídeo de la ceja están dejando tan culturalmente solo al PSOE como históricamente lo estaba el PP, cuando sólo lo apoyaban Norma Duval o Leticia Sabater.

Hay que tener en cuenta que declararse de derechas (o ser acusado de serlo) era y es una lepra intelectual que margina del parnaso cultural. Baste como ejemplo el espeso silencio que desde la "inteligencia" y sus medios se hizo sobre José Jiménez Lozano cuando recibió el premio Cervantes en 2002. ¿Su delito? Ser creyente, políticamente independiente y escribir -¡para colmo en Abc!- cosas como esta: "Mi generación despreció y odió a aquellos siniestros totalitarismos como nunca lo serían después, porque las generaciones que vinieron tras la nuestra cedieron a las fascinaciones de uno de ellos o de los dos, y admitieron la política como valor supremo, y la violencia y la mentira fundantes como instrumentos políticos para lograr una extraña justicia en un mundo nuevo, que exigía la destrucción del nuestro. El desplome intelectual, ético, religioso, cultural y de la mera civilidad (…) nos ha instalado donde estamos".

Parece que, rompiendo una dinámica histórica, los apoyos culturales de Sánchez son, al menos de momento, muy modestos. A lo mejor por eso el manifiesto es tan pobre en ideas como rico en simplificaciones y embustes. Se pide al líder socialista que "impida que nadie quede abandonado a su suerte por enfermedad o falta de recursos", como si nuestras calles fueran las de Calcuta, la Seguridad Social se hubiera liquidado y los del PP, por el mero hecho de serlo, disfrutaran torturando a la población. Lo más grave, por ser lo que nadie medianamente inteligente e informado puede firmar, es que le pidan que "una, cerrando todas las fracturas que ha abierto la derecha: la de la desigualdad social, la de género, la territorial y la generacional". Lo de la desigualdad social es opinable. Lo de abrir una fractura de género y otra generacional es un enigma. Y lo culpar a Rajoy de la "fractura territorial" es mentir sabiendo que se miente: juego sucio en un momento que exige mayor responsabilidad.

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