editorial

Un gran ajuste para pagar la deuda

LA presentación, ayer, del proyecto de Ley de Presupuestos Generales del Estado para 2012 en todos sus detalles vino a confirmar rotundamente la apuesta política del Gobierno de la nación que preside Mariano Rajoy. "Primero el déficit, segundo el déficit y tercero el déficit", declaró muy gráficamente el ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro. En el dilema entre el control del déficit y la reactivación económica, el Gobierno se ha decantado por el control. Es congruente con su reiterada posición de que la prioridad de España es cumplir el objetivo de déficit comprometido con la Unión Europea (un 5,3% del PIB al acabar el año) y tranquilizar a nuestros socios, a los acreedores y a los inversores, de cuyo apoyo depende la futura reactivación. Las cifras que concretan este compromiso prioritario son, de todos modos, espectaculares. La más destacada es la que constata que la partida destinada a pagar los intereses de la deuda pública -que asciende a casi 29.000 millones de euros- es superior a la aprobada para las prestaciones por desempleo e incluso a la que hará frente a los gastos de personal de la Administración. Ninguna política sectorial ni departamento ministerial escapan al ajuste, aunque destaca la caída del 22% del presupuesto para inversión en infraestructuras -la de mayor capacidad para reactivar la economía-, que, unida a la de 2011, deja este capítulo en la mitad de lo presupuestado hace sólo dos años. Pero no hay política que se libre del recorte: baja por encima del veinte por ciento con respecto al presupuesto de 2011 lo destinado a ciencia e investigación, vivienda, políticas de empleo, mientras que el ajuste es inferior, pero significativo, en el gasto en becas, sanidad y dependencia. No exageraba el ministro que hace unos días anunciaba unos "presupuestos de guerra". Ciertamente, es una guerra en sentido figurado, contra el déficit, pero que conlleva grandes sacrificios para muchos españoles. El Gobierno ha optado por sanear para poder crecer sobre bases más sólidas. Ojalá no haya errado en el diagnóstico.

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