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Tomás garcía rodríguez

Doctor en Biología

La higuera milenaria

El fósil más antiguo descrito de una planta cultivada es un higo hallado en Israel

El olivo, el granado, la palmera y la higuera se incluyen entre las primeras especies arbóreas que fueron domesticadas a comienzos del Neolítico, hace unos 12.000 años, junto a cereales y legumbres; así, el fósil más antiguo descrito de una planta cultivada es un higo hallado en la excavación arqueológica de una vivienda en el valle israelí del Jordán. La higuera -Ficus carica- se encuentra naturalizada desde épocas pretéritas en el oeste asiático y en la cuenca mediterránea oriental, y serían navegantes fenicios los responsables de su expansión por las regiones ribereñas occidentales, incluida la península ibérica. Es propia de zonas semiáridas, aunque se adapta a diversos tipos de suelos y consigue el agua necesaria a través de un potente sistema radicular que explora grandes superficies y profundidades. Debido a su fácil secado y conservación, sus nutritivas y melosas infrutescencias maduras - higos o siconos- fueron fundamentales para la alimentación de los pobladores y el ganado de primitivos asentamientos humanos.

Aparecen figuras de higueras en pinturas egipcias datadas hace unos 4.500 años y, en la antigüedad clásica, el dios olímpico griego Dionisio -el Baco romano- de la agricultura, el vino y el éxtasis ritual era su protector. Es una planta sagrada mencionada en numerosas ocasiones en la Biblia: "En ese instante se les abrieron los ojos a los dos, Adán y Eva, y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entonces, tejieron hojas de higuera y se cubrieron con ellas." (Génesis 3:7). A los higos se les atribuían propiedades mágicas, consideradas hoy como medicinales: pectorales, laxantes, antitumorales; mientras el látex blanco de su savia se usaba antaño para eliminar verrugas, reblandecer callos y combatir las caries.

En los jardines de La Buhaira de la antigua Ishbiliya, promovidos por el rey-poeta Al-Mutamid en el siglo XI y repoblados por el sensible califa almohade Abu Yacub Yusuf décadas más tarde, se plantaron higueras junto a olivos, viñas, palmeras y otros frutales, al igual que en los jardines del Alcázar. Esta morácea se encuentra hoy extendida en el campo sevillano y en los márgenes del río Guadalquivir, pero retrocede en su entorno urbano: parques de María Luisa y de Amate, Paseo Marqués del Contadero... De carácter indómito, tronco tortuoso y ramas frágiles, la higuera exhala un tenue y sugestivo aroma proveniente de sus espléndidas y agrestes hojas palmeadas que suscita lejanos recuerdos, cuando se recogían higos y se dormitaba en su benéfica y fresca sombra estival bajo el arrullo del canto de las chicharras...

"Porque es áspera y fea,/ porque todas sus ramas son grises,/ yo le tengo piedad a la higuera./.../ Por eso,/ cada vez que yo paso a su lado,/ digo, procurando/ hacer dulce y alegre mi acento:/ Es la higuera el más bello/ de los árboles todos del huerto./.../ Y tal vez, a la noche,/ cuando el viento abanique su copa,/ embriagada de gozo le cuente:/ ¡Hoy a mí me dijeron hermosa!" (Juana de Ibarbourou).

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