RELOJ DE SOL

Joaquín Pérez-Azaústre

Las hijas de Zapatero

HA tenido que ser la hija de McCain quien nos recuerde que las niñas de Zapatero son precisamente eso, unas adolescentes, y que machacar de esta manera es una indignidad. No me sorprende, ni lo uno ni lo otro, porque de tal palo tal astilla y ya durante la campaña, en varios mítines, cuando algún militante republicano enfermizamente entusiasta comenzaba a insultar a Barack Obama, ahí estaba siempre John McCain, con su hombría de bien y su honradez sensata, para rectificar a quien hiciera falta y dejar en buen lugar la honorabilidad de su oponente. Tampoco puede sorprendernos que la gente machaque en internet, ni llevarnos las manos del todo a la cabeza, entre otras cosas porque internet es el refugio de muchos aburridos y en la libertad de expresión entra el derecho a la caricatura, aunque esto tenga sus límites.

Sin embargo, leo en la prensa algunas columnas sobre las hijas de Zapatero, y mi estupefacción sobrepasa esos mismos límites cuando compruebo cómo algún analista intenta establecer una analogía entre la vestimenta de las chicas y la actual crisis del Gobierno. Incluso he llegado a leer algo así como que si no ha logrado persuadir a sus hijas de que fueran con una vestimenta "apropiada", cómo va a conseguir José Luis Rodríguez Zapatero convencer a nadie de su estrategia económica, y todo esto aderezado con comentarios de todo tipo, cada cual más ingenioso, sobre las túnicas negras que llevaban estas niñas. Luego, mi estupor alcanza cimas más cortantes cuando me entero de que el comentarista en cuestión también es padre. Pues bien, ha tenido que ser Meghan McCain, quizá porque lo habrá aprendido en casa, quien salga a la palestra desde su columna en el periódico digital The Daily Beast, diciendo que le "entristece mucho" que "estas dos niñas estén soportando el bautismo de fuego del escrutinio de los medios que ha rodeado la fotografía de su familia con los Obama (…). Son adolescentes que se expresan a sí mismas y es claro que el presidente de España y su esposa no tenían problema conque vistieran sus atuendos góticos para reunirse con Obama".

Si en la vida diaria Zapatero y su mujer se sienten cómodos con la forma de vestir de sus hijas, lo que en el fondo supone un respeto loable por su individualidad, ¿por qué habrían de cambiar para ir a ninguna parte, si es así como ellas definen, hoy por hoy, esa individualidad? El derecho de los padres a salvaguardar la intimidad de sus hijas menores está fuera de cuestión. En esto sobre todo hemos sufrido la vieja maldad hispánica, ese viejo cainismo que detectó Machado. Me gustan estos padres que no tratan de disfrazar de domingo a sus hijas, sino que prefieren enseñarles a no avergonzarse nunca de sí mismas en cualquier lugar del mundo.

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