La ciudad y los días

carlos / colón

Otras imposiciones

HOY, día de Todos Los Santos, víspera de la Conmemoración de los Fieles Difuntos, me pregunto por qué tantos padres que montan un pollo porque en el colegio de sus hijos se pone un Nacimiento están encantados con lo de disfrazarlos de brujitas, vampiros o zombis. ¿Tiene más contenidos culturales positivos Halloween que las tradiciones cristianas? ¿Es más peligroso para la educación de los niños, o más ofensivo para los valores y las ideas de los padres, que sus hijos se vistan de pastorcitos que de vampiritos? ¿Por qué la omnipresencia de las modas consumistas en el espacio público se considera inocente, blanca y sin carga ideológica negativa mientras la presencia de las tradiciones religiosas, por muchos siglos de arraigo y carga cultural que tengan, se considera intolerable? Por no hablar de la obligación que la tontería global consumista y las modas imponen con mano de apariencia más amable pero no menos férrea que la del antiguo nacionalcatolicismo. Que en Halloween no disfracen a una criatura para la fiesta del colegio le margina y traumatiza tanto como que en los años 40 ó 50 fuera el único niño que no hacía la Primera Comunión.

Vamos a ver, lo más culto que Halloween (tradición muy respetable y entrañable en los Estados Unidos) puede aportar a un niño español es una película de Tim Burton o una melodía de Danny Elfman. Porque no creo que la educación que les den en sus casas llegue a la hermosa secuencia de la noche de Halloween de Cita en Saint Louis de Minnelli. Película que, por cierto, incluye la maravillosa canción Have Yourself a Little Merry Christmas. Si da tiempo para todo, hombre… Mientras que el Nacimiento que tan nerviosos pone a los padres que este fin de semana disfrazan a sus niños de payaso asesino tiene que ver con siglos de arte, música o literatura: ¿o nada tienen que ver con la Navidad Zurbarán, Murillo, Velázquez, Bach, Händel, Dickens o Truman Capote? Digo yo que aportan algo más que The Walking Dead. En fin…

Otra cosa es la tontería global. Como las hermandades de Cádiz a las que han prohibido celebrar fiestas de Halloween. Tiene razón el obispado al prohibirlas. Bien harían estos cofrades en explicarles a los niños qué representan las festividades de Todos Los Santos y los Fieles Difuntos, que de Halloween ya se ocupan otros. Pero tranquilícese el Obispado. Esto tiene mucho más que ver con la gilipollez global que con el satanismo.

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