Tribuna Económica

gumersindo / Ruiz

De la inanición a los anabolizantes

COMO todas las bestias poderosas, la Unión Europea procrea lentamente -diría Valle-Inclán-. Fueron necesarios casi tres años de crisis para que en mayo de 2010 se tomaran medidas monetarias para evitar la quiebra del sistema del euro, y tres años más para que se reconozca que hay otra cara de la crisis que exige intervención directa , en los mercados de crédito y empleo sobre todo. No se escatimaron medios para afrontar el problema monetario y de liquidez, pero se duda ahora (y por eso las cantidades que se nos dan son tan pobres) de que llegue el dinero a quien lo necesita, y lo que es peor, que exista alguna forma de generar con rapidez inversión y empleo.

Sin embargo, veo muy significativo, y positivo, que haya un cambio de mentalidad en el Gobierno español, y en algunos europeos, sobre la necesidad de esta intervención, una vez se ha constatado el fracaso del pensamiento neoliberal, pretendiendo derivar de la austeridad en el gasto público y el aumento de los impuestos, crecimiento para la economía.

Austeridad que no es indiscriminada, sino que la soportan en la parte del gasto las clases más desfavorecidas, y en la de los impuestos las clases medias; y que, además, ha acelerado la destrucción de empleo, principalmente los temporales y de baja cualificación.

La virtud, que surge de la necesidad de ser austeros, está en exigir mayor eficacia a la actividad pública, responsabilidad a las instituciones y a los políticos, y un compromiso más claro con la empresa ante la gravedad de la situación. Una reflexión y un cambio que supone también una transformación de la actividad productiva y el papel que la construcción y el sector servicios -turismo y financiero- han jugado hasta ahora. Y asimismo de las personas y la actitud ante el estudio y el trabajo y, en general, respecto a las obligaciones, derechos y justicia social sobre los que construimos nuestra sociedad. Precisamente como un cambio de mentalidad planteó Celia Villalobos, vicepresidenta primera del Congreso, en una conferencia en la Confederación de Empresarios de Málaga, la transformación de la economía española.

A propósito de la nueva ley para emprendedores y empresarios, que tendremos en seis meses, vinculó el esfuerzo que se quiere exigir en el estudio, la mayor facilidad para contratar y despedir, y las facilidades para los que tienen vocación emprendedora, con la reforma de la Administración, para generar actitudes acordes con la nueva realidad.

Son necesarias acciones para la supervivencia de las empresas, como el nuevo plan de pagos a proveedores, la vinculación del pago del IVA al cobro de las facturas, o una rebaja sustancial a pymes y autónomos de las cotizaciones a la seguridad social (esto no se contempla), que podría haber salvado ya a bastantes empresas. Pero estas medidas tardan demasiado, y el tiempo se acorta a medida que los efectos previsibles de la inanición se hacen insoportables; quedan muchas otras medidas que no se toman por prejuicios ideológicos o indecisión, lo que inexorablemente dificulta tanto un nuevo equilibrio socioeconómico, como las condiciones para ese cambio mental y de actitudes tan deseable.

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