Desde mi córner

Luis Carlos Peris

¿Es información o es empacho?

Fernando Roig ha osado alzar la voz contra el agravio que supone la sobredosis mediática del Realísimo

TIENE un mérito indudable el papel que el Villarreal juega en el actual fútbol español y sólo hay que conocer el pueblo donde se asienta este equipo para que aumente la admiración. Villarreal es como un enorme polígono de esos que rodean las grandes ciudades y, por ejemplo, sus habitantes no llenarían el campo del Betis. Sus habitantes me refiero a todos sus habitantes, incluidos tullidos, ancianos y niños de pecho. Todos dejarían huecos considerables en las gradas del todavía titulado estadio Manuel Ruiz de Lopera, por lo que la admiración a lo que ahora significa el Villarreal se dispara hasta límites insospechados.

Claro está que el Villarreal no sería nada sin la cabeza y la cartera de Fernando Roig y la capacidad en la gestión de José Manuel Llaneza. Ambos forman el tándem más eficaz de la Liga española y lo último que han logrado es que el filial ascienda a Segunda División, por lo que ¿cuándo un pueblo como Villarreal hubiera podido aspirar a tanto? Pero todo esto viene a cuento por la gallardía de Roig al denunciar el papanatismo que levanta el Real Madrid en general y en particular en un medio que pagamos todos, Televisión Española. Ha levantado la voz y lo ha hecho desde Villarreal, que ya hay que tener bemoles para tenérselas tiesas desde un púlpito tan insignificante.

Desgraciadamente y no se sabe por qué, los demás presidentes callan ante esa caudalosa catarata de información madridista. Y aquí es cuando reaparece una duda que me lleva asaltando desde tiempo inmemorial, la de la importancia del Real Madrid. Me confesaba José María del Nido no hace mucho que la marca Real Madrid es la más importante del mundo, por encima de Coca Cola o la Mercedes. Y es posible que así sea, pero ¿qué fue antes, la marca o la cuota de espacio en los medios? ¿Se agrandó a fuer de ser publicitada o se publicita por lo grande que es? Fernando Roig debería ser imitado por algún colega y a ver si la tarta puede repartirse con más imparcialidad.

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