la tribuna económica

Rogelio / Velasco

La insoportable incertidumbre de los mercados

VIVIR con la sensación permanente de estar al borde del abismo resulta angustioso. Más allá de la fortaleza que se pueda sentir para alejarse, provoca una enorme inseguridad que puedan empujarte sin poder evitarlo. Aún con las reformas llevadas a cabo, las condiciones externas pueden arrojarnos finalmente al abismo.

Estos días volvemos a sentir con toda su fuerza la desconfianza de los mercados financieros internacionales hacia España e Italia. El optimismo derivado de las medidas de ayuda a Grecia para evitar la suspensión de pagos se ha desvanecido. Una mezcla de pesimismo derivado de factores internos con otros de la arena internacional han vuelto a elevar el coste del endeudamiento para nuestro país.

Las razones internas no son novedad, no son de los días pasados, donde no se han producido nuevas malas noticias; están ahí y son las mismas desde hace meses: la reforma laboral embarrancada, la falta de transparencia y las sospechas sobre los activos inmobiliarios de algunas cajas de ahorros y las dudas sobre el gasto público y la deuda real de las comunidades autónomas, así como la capacidad del Gobierno central para controlar este proceso.

En el exterior, las noticias no han sido buenas y han tenido un considerable impacto. Primero, la esquizofrénica negociación, con la pistola encima de la mesa, entre los representantes de los partidos políticos y el equipo de Obama, para evitar que el lunes el país más rico y poderoso del planeta declarase la suspensión de pagos. Si EEUU hubiese declarado la suspensión, todas las operaciones de acuerdos de recompra -repos- hubiesen reflejado automáticamente el debilitamiento de la garantía que representa la deuda de EE.UU. -en teoría, sin riesgo- y se hubiese extendido inmediatamente a todos los países. Este riesgo ha estado planeando sobre la Eurozona los días pasados, especialmente sobre los llamados países periféricos.

Pero el problema no es sólo de deuda, sino también de crecimiento. Los datos aparecidos desde el viernes pasado han añadido aún más nerviosismo a los mercados, porque éstos creen que medidas destinadas a contener el volumen de la deuda junto a un crecimiento sostenido superior al 2%-3% resolverán los problemas. Sin embargo, el dato de crecimiento del segundo trimestre de la economía americana fue decepcionante. Con una tasa de sólo el 1,3% no se resuelve el problema. Especialmente llamativo fue la reducción en el consumo de las familias del 0,2%, la primera caída desde septiembre de 2009. Adicionalmente, el sentimiento económico de los agentes en la UE también empeoró. El dato del mes de julio del indicador que elabora la Comisión se redujo de 105,2 a 103,2 puntos, el más bajo desde agosto del año pasado, siendo especialmente negativo en Italia y España. En otra encuesta sobre las condiciones de crédito, la reducción de la demanda de crédito también apunta al debilitamiento de la actividad.

No somos catastrofistas. Creemos firmemente en las capacidades de la economía española. Pero en los actuales momentos, al mercado le importa mucho más la liquidez a corto plazo que la solvencia a largo.

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