El balcón

Ignacio / Martínez

El lago español

PARA un país sumido en la depresión y con la autoestima nacional baja una exposición como Pacífico, España y la aventura de la Mar del Sur debería ser de visita obligada por prescripción facultativa. Esta muestra celebra el 500 aniversario del avistamiento del océano Pacífico por Núñez de Balboa y ha recibido 80.000 visitantes en los cinco meses que lleva en el Archivo de Indias de Sevilla.

Es de general conocimiento que España descubrió América en 1492, pero no se tiene la misma conciencia de que 21 años después un español fue el primer europeo en llegar a la orilla Este del Pacífico y que sólo siete años más tarde una flota española estableció una ruta navegable por el sur entre el Atlántico y el que Balboa llamó Mar del Sur. Era la expedición de Magallanes, que salió de Sevilla con cinco barcos de los que sólo uno consiguió dar la vuelta al mundo y volver al puerto sevillano capitaneado por Sebastián Elcano.

Esas exploraciones que partieron de Palos, Sevilla o Sanlúcar con navegantes expertos, barcos con la mejor tecnología de la época y hombres valientes que en muchos casos perdieron la vida en el empeño, trazaron la primera globalización del planeta; el primer mercado global. Los puertos andaluces fueron el equivalente al moderno Cabo Cañaveral, con la diferencia que llegar a la Luna supuso menos riesgos.

Es todavía es menos conocido que el Galeón de Manila hizo desde 1565 una o dos veces al año la ruta ida y vuelta desde Acapulco o Puerto Vallarta a Filipinas. Fue una de las rutas marítimas comerciales más antiguas, largas y duraderas de la historia mundial. Llevaba la plata desde México y traía la seda de Oriente. "El Galeón de Manila fue el verdadero príncipe del Pacífico", sostiene Hugh Thomas, que califica a este océano de lago español. La otra gran ruta, la atlántica, partía de Veracruz, hacia Portobelo, Cartagena de Indias y La Habana, con destino a Cádiz o Sevilla.

La conquista del Pacífico la han escrito ingleses con más éxito que los españoles. Felipe II no quiso combatir la leyenda negra porque decía que la verdad se abriría paso. Todo eso y mucho más cuenta esta muestra; un trabajo documental extraordinario en gran parte con material propio del Archivo de Indias, otro ilustre desconocido, fundado en época de la Ilustración. Atesora 43.000 legajos, 80 millones de páginas, ocho mil mapas y dibujos. La exposición terminaba mañana, pero el Ministerio de Cultura acaba de anunciar su prorroga hasta el Domingo de Resurrección, 20 de abril. No se la pierdan; se lo agradecerán.

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