El balcón

Ignacio / Martínez

¡Hay un líder en Europa!

HAY un líder en Europa! Y ostenta la Presidencia de turno de la UE. Es el italiano Matteo Renzi. Lleva menos de medio año de primer ministro italiano y ya pisa fuerte en un escenario continental huérfano de liderazgos: se ha convertido en un faro que alumbra a la izquierda comunitaria. Una circunstancia que lo hace destacar es la confusión que ha generado la llegada al Parlamento Europeo de casi un centenar de diputados populistas y euroescépticos, mayormente de extrema derecha. En ese pelotón hay dos partidos que han ganado las elecciones nada menos que en el Reino Unido (UKIP) y Francia (Frente Nacional) para humillación de Cameron y Hollande.

En medio de ese desconcierto el dirigente italiano se presenta como alguien desinhibido y con las ideas claras. Renzi (1975) no es de una nueva generación sólo por su edad, sino también por su procedencia ideológica. Es el líder del Partido Democrático italiano fundado esencialmente sobre los restos del antiguo Partido Comunista, pero también con gente de pasado socialista y democristiano, como él mismo. Es por tanto un personaje poco clasificable con los viejos cánones ideológicos.

Y ha estrenado su presidencia de la Unión con decisión: quiere poner en primer lugar de la agenda europea el crecimiento frente a las políticas de ajuste. Es la condición que le ha puesto a Jean-Claude Juncker para votarle como nuevo presidente de la Comisión y es el recado que le ha mandado en voz alta al presidente del Bundesbank: "Europa pertenece a sus ciudadanos, no a sus banqueros", como ayer recogía Beatriz Navarro en La Vanguardia. Esta fuerza que exhibe en Europa ya la aplica en su país en otros campos como la regeneración de la vida pública, con fuertes medidas legislativas y policiales contra la corrupción. Una actuación que no ha pasado inadvertida para los votantes italianos, que le han dado once millones de votos, casi el 41% en las elecciones europeas de mayo.

En el timón de la UE hace tiempo que no hay una pareja franco alemana como la que representaron en los 70 Giscard y Schmidt o en los 80 y 90 Mitterrand y Kohl. Desaparecida Francia del cuadro de mando y necesitada la canciller alemana de una réplica en la izquierda, Renzi aparece como un referente joven y entusiasta. Lo único verdaderamente nuevo en el panorama. Completa de momento el equipo que gobernará Europa en los próximos tiempos con políticos de muchos más trienios, como Juncker (1954) que presidirá la Comisión, Schulz (1955) que seguirá de presidente del Parlamento y la propia Merkel (1954) que lidera el Consejo, todos con veinte años más que él. Frente a este trío de germanoparlantes, el primer ministro italiano va a dar juego. Y de todo eso se puede beneficiar mucho España. Ojalá.

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