Doble fondo

roberto Pareja

Dos machos alfa

LA magnitud del proceso está sobrepasándonos a todos aunque algunos, como el presidente del Gobierno o el de la Generalitat, se resistan a admitirlo. Esa marea humana que asombró al mundo tanto por tamaño -esa Diada más multitudinaria de la que se tiene noticia- como por civismo -ese dulce rugido por el derecho a decidir, eufemismo de la independencia- no va a diluirse así como así. El PP vende que no se puede gobernar a golpe de manifestación -el ejercicio de amnesia es glorioso, que bien se daba golpes en el pecho cuando estaba en la oposición apoyando activamente concentraciones contra el matrimonio homosexual, la negociación con ETA, el aborto, los papeles de Salamanca..., hay que fastidiarse con la hemeroteca señora Cospedal- y los nacionalistas estelados sostienen que la voluntad popular es ingobernable por mucha ley de leyes (la Constitución) que le pongan en las bridas.

A estas alturas de la película se desconoce si la V es de victoria o de vodevil, puro teatro, dicho sea sin ánimo de banalizar los sentimientos de los miles, millones, de catalanes que reclaman un lugar propio en el mundo. Pero el director de la orquesta independentista, Artur Mas, sabe más que de sobra que los jueces -tan previsibles en los duelos de altura del Estado, como bien saben por Euskadi- van a tumbar esa ley de consultas que serviría para dar cobertura a la que tiene empeñada con sus socios de ERC el 9 de noviembre. Y el otro gallo del otro corral, Mariano Rajoy, es consciente de que no puede seguir de brazos cruzados como si aquí no pasara nada. Los dos se sienten genuinos machos alfa. El uno dice que tiene todo pensado para impedir la consulta. Sin más. El otro garantiza que el 9-N los catalanes irán a votar sí o sí, pero... Unas crípticas bravuconadas que sirven mayormente para poner a más de uno la piel de gallina y no precisamente por su emotividad sino porque la cosa empieza a dar miedo, a levantar viejos fantasmas en el país de los corazones calientes y las cabecitas perezosas.

Para colmo de males de los que pregonan la unidad, el desfibrilador del honorable no ha funcionado y si acaso ha servido para poner un poco mas cardiaco y concienciado al personal de que el quiera peces deberá mojarse por debajo de la espalda.

Hasta el cuello está pringado el macho alfa de la barretina, entre la espada de Esquerra, que le apremia a saltarse la ley a la torera -los republicanos apelan sin pudor a la desobediencia civil-, y la pared del Tribunal Constitucional, que le abocará a buscar una salida honrosa del laberinto en el que se ha metido iluminado farol en mano. Cuando CiU perdió doce diputados en las autonómicas de 2012, el ex honorable le quitó de la cabeza la idea de dimitir. Ahora gobierna en minoría. Y ERC le aprieta las turcas y le susurra al oído como el padrino a don Artur. La sugerencia de convocar elecciones plebiscitarias con urgencia no le conviene. A Mas. Porque lo devorarían. Así que el macho alfa nos está empezando a recordar a Saturno. Podría acabar hecho un omega. Y acabar como Ibarretxe. Otro que tenía un planazo. Pero sin la calle detrás.

Sí, el macho alfa de La Moncloa también tiene un problema.

La V es de vendaval.

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