La tribuna económica

Manuel / Hidalgo

¿Un mal plan?

PLÉYADE de economistas diseñan estos días numerosos planes de intervención, al más puro New Deal norteamericano de la década de los 30. Como no podría ser menos, nuestro optimista presidente anuncia el suyo propio, no queriendo parecer menos que nadie. La moda es la moda.

Como dicen que la intención es lo que cuenta, al menos eso debemos reconocerle. La intención del plan es solucionar el grave problema de liquidez de nuestro sistema financiero, garantizando las ayudas con activos de alta calidad (triple A) con cargo a deuda pública. La idea en sí misma no es mala a la par que interesante. Por ello, nuevamente reconocer que la intención es buena.

Sin embargo, algo asusta. Supuestamente este plan quiere dar liquidez al sistema bancario para que éste preste a sus clientes y, en definitiva, para que se reactive la economía. El motivo principal por el que los bancos no prestan es porque simplemente no tienen suficiente liquidez. La que existía hasta ahora se adquiría en gran parte en los mercados internacionales extranjeros a través de créditos a nuestra banca y a devolver a medio y largo plazo. Como las inyecciones de liquidez del BCE no sirven, al ser a corto plazo, nuestros bancos tienen un creciente problema, cómo refinanciar y devolver la deuda.

Pensemos en un símil. Supongamos que ayer compré un coche que, a día de hoy, no puedo pagar. Dado este problema financiero, alguien me ofrece un dinero para poder solucionar lo precario de mis finanzas. Este prestamista es altruista y viene con las mejores intenciones. Lo normal, dadas estas variables, sería que yo redujera mi pasivo, es decir, liquidara la deuda del coche. Por el contrario, lo que no sería normal es que aumentara mi activo con cargo a esa ayuda, es decir, por ejemplo comprando otro coche.

Lo que el Gobierno argumenta a favor del plan es esto segundo, es decir, que los bancos eleven su activo mediante nuevos préstamos. Pero puede ser un error de cálculo. A menos que exista un compromiso "contractual" por parte de la banca de incrementar sus créditos a los consumidores y empresas, es de suponer que gran parte de este dinero será utilizado para reducir el pasivo, es decir, eliminar deudas. El principal beneficiario del plan sería el sistema financiero internacional, acreedor de nuestros bancos.

Es por ello que este plan tiene sus puntos débiles. Quizás, ya que vamos a intervenir, podrían ser interesante propuestas atrevidas e indeseables en otros tiempos pero necesarias en éstos. El propio McCain ha sugerido la posibilidad de intervenir en el mercado hipotecario adquiriendo parte de las hipotecas que son las que ahogan a la población e introducen incertidumbre en los activos derivados. Esta medida sería muy compleja y además injusta con el que fue precavido, pero atacaría de raíz el problema asegurando que cada euro sería aprovechado para lo que se requiere.

Quizás sea momento de concretar la medida propuesta o buscar mejores soluciones.

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