BREVIARIO

Alejandro V. Garcia

Estado del malestar

CUANDO hacer política ha entrado en barrena de nada sirve intentar salvarla con retruécanos ni antífrasis. El resultado suele ser el contrario al que se busca: en vez de mellar el ridículo se aguza el filo del sarcasmo. Ahí está el caso reciente del ministro de Industria Miguel Sebastián y su delirante intento de amortiguar las consecuencias de la subida de la luz comparando los tres euros del aumento medio mensual con el precio de un café. Quizá para el ministro (y para mí, y para el afortunado lector) el precio de un café sea una nonada pero para quienes vivían, por ejemplo, de los 426 euros del subsidio de empleo suprimido era un derroche. Supongamos que el ministro toma al día tres tazas de café, nueve euros, y que mantiene la dieta a lo largo de un mes. Entonces, sin propinas (y sin la media tostada, claro) la inversión alcanza los 270 euros, un 65% aproximadamente de la ayuda esfumada. Conclusión: hay economías que no soportan los cafés ni la subida de la luz. Ni, por supuesto, el optimismo irreal del ministro socialista de Industria. Ni el silencio cómplice de sus compañeros. Ni la vergonzosa generosidad de los Estados con las multinacionales eléctricas. Ni la actitud complaciente de la oposición. Ni las falsificaciones de la política social. Ni el olvido deliberado de quienes se apelotonan en los furgones de cola de un pujante estado del malestar.

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