Crónica levantisca

Juan Manuel Marqués Perales

En sus manos

LA revelación de los últimos casos de corrupción cuentan con el papel paradójico del chantajista. Iñaki Urdangarín es un personaje de la realeza, pero su ex socio Diego Torres es, realmente, el shakesperiano, el que comprendió lo de Dinamarca, es el Meñique de Juego de Tronos, el listo que durante años guardó los correos de quien le sirviera como señuelo para forrarse. Ya le podría pedir el juez que le diese todos los mails o anular, como prueba, todos los que guarda en su cajón de la vergüenza. Luis Bárcenas, apodado El Cabrón por sus amigos de la Gürtel, es un émulo del consigliere de la familia Corleone, aunque a diferencia del papel que interpreta Tom Hagen, él nunca conoció la lealtad. Esta semana nos ha dejado una perla de cine: se enteró por la prensa de que había sido despedido del PP, de ahí el cantinfleo de María Dolores de Cospedal que, más que nerviosa en sus explicaciones, estuvo al borde de confesar la mentira. Y para terminar, una que no hace chantaje, pero que algo quiere: Corinna, la amiga del Rey, que anuncia en las portadas de Hola y de Paris Match que se retira, que huye de la celebridad. Posiblemente, será una seguidora de Benedicto XVI, y a partir de ahora sólo se dedicará a la oración. Es bueno que la pestilencia se vaya a través de las ventanas abiertas, pero, no por eso, da náuseas que un país quede en manos de un trío de malvados.

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