El balcón

La manta de Bárcenas

Tras la carta del preso de Soto del Real, García Egea apunta a la fiscal general y Susana Díaz a Moreno Bonilla

Dice el preso más famoso de Soto del Real que va a tirar de la manta. No sé si le queda munición al menesteroso Bárcenas, pero carece de credibilidad. Su manta no es de lana merina de Grazalema, sino un trapo blanco de fibra sintética. Eso sí, si se lo lía a la cabeza asusta como un fantasma, aunque poco podemos esperar de revelaciones sin evidencias. Tampoco ha contado nada nuevo en su escrito a la fiscalía, en vísperas del juicio sobre la caja B del PP . Ya habíamos oído que los tesoreros desde Alianza Popular, con Fraga, Aznar o Rajoy, recaudaron cheques y donaciones en metálico, por amor al arte o como estipendio. Ahora faltan las pruebas, los nombres, las fechas. Aun con ellas, el PP salió exonerado de la vergonzosa destrucción de los ordenadores de su último recaudador.

La inquietud se ha apoderado de la dirección del partido. Es una semana delicada; empieza con un juicio sobre su financiación ilegal y terminará con unas elecciones en Cataluña en las que Vox amenaza con superarle. La primera reacción del equipo de Casado fue decir que esto era cosa de la época de Rajoy y no tenían que dar explicaciones. Pero Pablo fue vicesecretario del PP con Mariano. Y más gente estaba allí: Susana Díaz ha aprovechado para preguntar a Moreno Bonilla qué opina sobre la manta/trapillo de Bárcenas y qué sabía de todo eso. No espera respuesta, lo hace sólo por importunar.

Después de unos días de desconcierto, el secretario general del PP ha acusado a la fiscal general del estado de un pacto con el delincuente Bárcenas. Tampoco espera réplica, ni que nos lo creamos: prefiere el ruido antes que responder a estas denuncias, tan aparatosas como cogidas con alfileres. Una de las certezas incontestables son los casi 50 millones de euros, 8.000 millones de pesetas, descubiertos a Bárcenas en Suiza, Estados Unidos, Las Bahamas y Uruguay. Se supone que son comisiones por la cobranza y el riesgo que suponía semejante trajín.

Los tesoreros son fusibles, siempre pagan el pato si se descubre una trama ilegal. En octubre, ex tesorero de Convergencia Democrática de Cataluña Daniel Osàcar reconoció ante un juez de instrucción que el partido de Jordi Pujol manejaba dinero negro. Tanto, que se había creado un sistema de pitufeo falseando ingresos para blanquear el exceso. Y, como hace Bárcenas con Rajoy, Osàcar vinculó a Artur Mas con esa simulación. Enseguida, ex president desacreditó el testimonio de su antiguo colaborador, condenado a tres años y seis meses de prisión por el caso Palau. Aquella manta no sabemos si será de fibra de Tarrasa o de buena lana.

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