crónica personal

Pilar Cernuda

En marcha

SE ha iniciado la campaña electoral. Comienza con el ambiente habitual en estos casos, tensión, arremetidas contra el adversario, promesas de difícil cumplimiento y nervios. Nervios acrecentados en esta ocasión porque los sondeos insisten en el cambio, aunque los socialistas se resisten a aceptarlo, a creerlo. Incluso el CIS, que supuestamente juega a favor del Gobierno, no ha dudado en amargar al PSOE el pistoletazo de salida con el anuncio de que, según sus datos, el PP gobernaría en Castilla-La Mancha, recuperaría Baleares, ganaría a Fernández Vara en Extremadura aunque el socialista se mantendría en la presidencia de la Junta gracias al apoyo de IU… y la suma del PP y del partido de Álvarez-Cascos pondrían fin al gobierno socialista en Asturias. Un dato más para que Rajoy y De Cospedal revisen su decisión de no presentar al ex secretario general del partido como cabeza de lista del Principado. Habrá que estar atentos a esa comunidad, será curioso ver hacia dónde inclina la balanza el ex vicepresidente de Gobierno y uno de los hombres más queridos por la militancia del PP aunque ya no forme parte del partido.

Los candidatos ya están en marcha hacia el destino que les deparen las urnas. Los responsables electorales tienen listas las cartas que preparaban pasa sacar en el último momento, las cartas que podían provocar un roto en las filas de los contrincantes e incrementar los votos propios. Saldrán, sin duda, más casos de corrupción -Arenas ya no sabe qué hacer con todos los documentos que llegan a su mesa-, del baúl de los recuerdos se sacará lo peor de cada casa. Porque ese es el tinte de la campaña que se inicia, la partida está muy reñida porque más que nunca para el PP y para el PSOE es fundamental mantener determinados feudos y ganar otros, y los dos partidos mayoritarios, los que tanto se juegan, van a ir a por todas. Sin límites.

El PSOE da por perdidos algunos gobiernos autonómicos y municipales y va a echar el resto en Castilla-La Mancha. Han convertido esa región en un símbolo, los dirigentes socialistas dicen en privado que sólo si impiden que De Cospedal gobierne en La Mancha salvarán la cara. Porque es un feudo socialista pero, sobre todo, porque el PP presenta a su joya de la corona, nada menos que a su secretaria general. Lo sabe De Cospedal, que necesitaría días de treinta horas para dedicar más tiempo a su campaña y que cuenta con la ayuda inestimable de todos los dirigentes del PP, dispuestos a hacer lo que haga falta para colaborar en su triunfo; y lo saben los socialistas, que se van a empeñar más que en ningún otro sitio para garantizar la permanencia de Barreda, que en las últimas semanas ha logrado remontar en las encuestas gracias entre otras razones a las distancias marcadas con Zapatero. La carne ya está, toda, en el asador.

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