Las dos orillas

La mascarilla del costalero

Podrían incluir la mascarilla de FFP2, que nunca lucieron los 'ratones' de Rafael Franco, ni las cuadrillas de los Ariza

Se viene alertando: el mayor problema para la Semana Santa de 2022 puede ser el catálogo de ocurrencias. Estamos aún en la temporada alta de los contagios de ómicron, que van a llegar al 60% de la población europea, según la OMS, organización no siempre fiable. La gente piensa que Francisco Vélez y el Consejo están distraídos con las sillas, los palcos y sus circunstancias. O con la carrera oficial, a la que le querían meter el diente, pero otro año, porque este no le conviene ni al Consejo, ni a Fiestas Mayores. También Juan Carlos Cabrera va a tener sus elecciones, puede que vaya en la lista andaluza con Juan Espadas. Y en esas llegó Jesús Aguirre, el consejero de Salud, con el borrador de los costaleros y hablando de chicotás. Vamos a llamar, valientes; así que oído al martillo.

Una de las medidas que han barajado es que los costaleros lleven mascarillas FFP2. No vale una mascarilla cualquiera, no; nada de esa mascarilla higiénica con el escudito de la hermandad que encargó el mayordomo para ponerlas a la venta. Los costaleros deberían ir con mascarillas FFP2 debidamente homologadas. Y que no se les ocurra quitárselas debajo del paso. El uniforme del costalero auténtico, que tenía su costal con su morcilla, sus alpargatas, su faja, su camiseta, sus pantalones y sudaderas personalizados, incluso puede que tatuajes identitarios (como se dice ahora), podría incluir el complemento obligado de la mascarilla FFP2, que nunca lucieron los ratones de Rafael Franco, ni las míticas cuadrillas de los Ariza, los Bejarano y demás dinastías, ni la primera cuadrilla de hermanos de Los Estudiantes con Salvador Dorado… Eran otros tiempos, los de antes de la pandemia sublime.

Hay más: el costalero de la pandemia o la endemia debería ir bien ventilado. No lo interpreten mal. Se trata de que el aire fluya debajo del paso. Para ello, cuando esté arriado, todos deberían salir al aire libre. Y nada de beber con jarrillos dentro. Y para cuando el paso ande (de un modo de andar o de otro) hay dos teorías: con faldones arremangados, o bien poner un aparato para que el aire se extraiga y se renueve. En Jerez ya hicieron un experimento en diciembre, con motivo de la salida en procesión extraordinaria de la Virgen de la Esperanza, de la Hermandad de la Yedra, que por cierto tiene el antiguo misterio de la Sentencia, conocido como el de la Barbería. Pues bien, el aparato puede costar unos 800 euros, y ventila a su aire.

El Silicon Valley cofrade está pariendo inventos de I+D+i para la próxima Semana Santa. ¡Cuidado! Los cofrades más rancios ya están con los vellitos de punta.

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