Tribuna Económica

gumersindo / Ruiz

Las medias verdades de los datos económicos

ES muy imprudente considerar positivo, sin más, que los tipos de interés de la deuda pública española, a diez años, han llegado a un 1,55%, y que al estar la deuda alemana, que se toma como referencia, algo por encima de 0,55%, la diferencia -conocida como prima de riesgo- es menor que un 1%. La otra cara de este hecho anómalo es que estos niveles tan bajos de tipos de interés sólo indican una extrema debilidad de la economía, la expectativa de que el Banco Central Europeo (BCE) intervenga comprando deuda, acercando los tipos a cero y anulando la prima de riesgo, y la formación de una enorme burbuja en la deuda.

La Bolsa española ha dado este año una rentabilidad del 3,66%, que es muy poco para el riesgo que se corre -salvo dividendos, el índice de la Bolsa española no ha ganado nada entre finales de 2005 y principios de 2015-, pero es algo si se compara con los tipos de la deuda pública, que cuenta con el soporte del BCE. Para 2015, los analistas esperan de media un 7,05% que, restando la rentabilidad de 1,55% de la deuda "sin riesgo", supone una prima de riesgo para la bolsa del 5,5%; por debajo de estos números habrá recelo a invertir en la Bolsa española. Por su parte, los propietarios de viviendas aceptan rentabilidades por alquiler inferiores al 5%, de manera que una vivienda de 150.000 euros, de unos 90 metros cuadrados, se puede alquilar por unos 500 euros al mes, lo que supone un 4% bruto. Aquí también la prima de riesgo se compara con la rentabilidad de la deuda, y si quitamos al 4% el 1,55%, nos da un 2,45%; se dirá que es poco para el riesgo que se corre, pero es lo que determinan los tipos tan bajos.

No es verdad que paguemos menos por nuestra deuda pública, ya que su volumen sube más que caen los intereses. El coste medio de la deuda viva baja muy lentamente, de manera que en 2011 era un 3,89% y ahora es un 3,46%; su vida media también va aumentando. Así pues, en 2014 pagamos 30.795 millones de euros, y en 2015, 34.490 millones, un 12% más. La recaudación fiscal ha caído en España casi un 4% desde 2007, por lo que pese a los recortes el déficit público está cerca del 6% del Producto Interior Bruto (PIB) en 2014, y así seguirá en el año electoral de 2015, donde hay rebajas de impuestos. La situación de una deuda que no para de subir, y sin embargo se paga cada vez menos por ella, resulta extraña. La especulación que surge en torno a estos tipos artificiales es llamativa en la deuda pública a 30 años, emitida a finales de 2013, que ha dado en 2014 una plusvalía del 40%, al aumentar el valor del título a medida que bajaba el tipo de interés. Prácticamente no hay ninguna inversión que dé una rentabilidad semejante.

En Lawrence de Arabia, Omar Sharif dice en una escena de la película: "Quien miente oculta la verdad; pero quien dice medias verdades ha olvidado la verdad: confunde y se confunde". No hace falta sacar ninguna moraleja de este pensamiento, si acaso que ahora más que nunca es necesario mantener nuestro sentido crítico, y no dejarnos llevar por anuncios de cifras y datos económicos sueltos, que al decir la verdad a medias describen mal la realidad en que vivimos.

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