La ciudad y los días

Carlos Colón

ccolon@grupojoly.com

La mirada de los niños

Como mis nietos Carlos y María, Cayetana y Javier nunca habían visto un paso

La mirada de los pequeños Cayetana y Javier en brazos de sus padres viendo la primera procesión de su vida. Agradezco al compañero Pepe Santos -porque no soy usuario de redes- que me descubriera estas imágenes en su artículo La mirada de la esperanza. Cayetana -hermana del Santísimo Cristo de la Yedra de Écija y de Los Remedios de Estepa- tiene siete meses, la edad de mi nieto menor, y entra dentro de lo lógico que nunca haya visto un paso en la calle y, por supuesto, ninguno de Semana Santa. Javier, en cambio, tiene dos años y medio, la edad de mi nieta mayor, y ni él ni ella han visto pasos en Semana Santa, pedido caramelos y vestido sus pequeñas túnicas o ropas de monaguillo. Javier, que pertenece a tres hermandades, podría haberlas vestido en el Museo o la Esperanza de Triana. Mi nieta, que pertenece a cinco, en la Macarena. Pero no han podido vivirlo. Habrían disfrutado del momento para después olvidarlo. Dicen que la memoria empieza a construirse a partir de los tres o cuatro años. Pero hay una memoria anterior a la memoria, la de las fotografías. Y esta la tienen ya Javier y Cayetana.

Guarden sus padres estas fotos como un tesoro porque serán su memoria de antes de tener memoria y conforme pasen los años -junto a las que la próxima Semana Santa se hagan ante los pasos de sus cofradías- adquirirán más y más valor hasta convertirse en una de las cosas más importantes de sus vidas. Lo más hermoso de la devoción a las sagradas imágenes es que forman hasta tal punto parte de nuestras vidas que no podemos recordar cuando vimos por primera vez sus rostros, como sucede con los de nuestros padres. Gracias a las fotografías recuperamos esta memoria anterior a la memoria haciendo cierto lo escrito: "A ti fui entregado desde mi nacimiento; desde el seno materno tú eres mi Dios".

Sé de lo que escribo. Sé qué valor tiene para un querido amigo la fotografía en la que forma junto a sus hermanos, ordenados de mayor a menor, los mayorcitos de nazareno y los más pequeños de monaguillo, ante la capilla del Museo. Sé qué valor tienen para mis queridos amigos macarenos sus fotografías vestidos de cornetín. Y sé que valor tienen para mí las de mi madre sosteniéndome en brazos para que viera pasar la Macarena bajo mis balcones de Regina, las de mis hijos vestidos de servidores del Gran Poder y el Calvario… Y una que se hará la mañana del 15 de abril.

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