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Ojo de pez

Pablo Bujalance

pbujalance@malagahoy.es

El mollete

Según Borrell, si España le hubiese declarado la guerra a Islandia, andaluces y catalanes nos llevaríamos hoy de lujo

Afirmaba Josep Borrell hace unos días en un mano a mano con Manuel Valls que España "salió mal cocida del horno de la Historia". Al leer sus declaraciones pensé sin remedio en un mollete: debilidades que tiene uno, sobre todo si hablamos de la variedad antequerana. A España, vino a decir el ministro, igual que a los molletes mal hechos, le falta cohesión; y he aquí que el veterano socialista vino a proponer una solución a la altura de las circunstancias al hilo de su discurso, con cierto aroma a cebolleta: "Desde la batalla de Trafalgar hasta la entrada en la UE pasaron 150 años muy desgraciados, de guerras fratricidas, en los que no hemos tenido un enemigo común, que es algo que une mucho". Viniendo de todo un ministro de Exteriores, no está nada mal. Según este razonamiento, si España le hubiera declarado la guerra en su momento, un poner, a Islandia (señalemos mejor un objetivo fácil), hoy los andaluces, los catalanes, los extremeños y los vascos nos llevaríamos estupendamente, como hermanos del alma. Un siglo y medio sin señalar a un bárbaro contra el que cebarse es demasiado tiempo, y desde lo de Lepanto ya ha llovido un buen rato. La consecuencia directa es que como no tenemos enemigos fuera, nos los hemos tenido que buscar dentro; lo que para un mollete antequerano resulta, sí, desastroso.

Porque ése es el problema de España: su empeño en caerle bien a todo el mundo. Si Trump nos exige más gasto armamentístico se le dice que bueno, que ya veremos, sin perder la sonrisa, como quien distrae a un cazador de afiliados de cualquier ONG. Si Putin se encoge de hombros cuando se le pregunta por los hackers rusos que interfirieron en el lío de Cataluña y encima Rusia nos apea del Mundial con la primera piltrafa histórica del VAR, no pasa nada, nos damos la mano y tan amigos. Si Arabia Saudí continúa colgando homosexuales de las grúas y legislando sobre las mujeres como si de ganado se tratase nos ponemos de refilón en la foto, en plan hombre, eso no está bien, pero le seguimos vendiendo armas, pelillos a la mar. Si la Merkel nos da dos talentos, nosotros, fieles en lo poco, le devolveremos cuatro. A la vista está que cuando Francia se empeñaba en volcarnos todos los camiones hubo que tragarse los sapos y ahora tenemos a los gabachos aspirando a nuestras alcaldías. Con tanta leyenda negra, mejor parecer tontos que despejar las dudas.

Eso sí, Sabino Arana profetizó que si Inglaterra invadía España saldría una Euskal Herria independiente (de ahí la ikurriña). Quién sabe. Para darnos de coces, casi lo mismo sirven los de aquí y los de más allá.

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