Visto y Oído

francisco / andrés / gallardo

Qué monos

WYOMING se sienta junto a la polvorienta tumba de Zapatero, la que no limpia Leire Pajín, y se barrunta que habrá elecciones anticipadas porque todo va a peor. "Lo único que va a mejorar en España es El intermedio", se lamenta, garabateándose la ironía, pero es que tiene toda la razón: la viñeta nocturna de La Sexta vive su mejor momento de inspiración y expectación. La situación política es tan lamentable que Wyoming y los suyos son el barómetro del desencanto. Seguir El intermedio se ha convertido en un ejercicio de protesta ciudadana, de rebeldía, de cabreo contra el Gobierno y, bullendo el puchero de Bárcenas, el personal busca (y halla) información y opinión junto a las arrugas de Chechu y la sonrisa de Sandra Sabatés. El intermedio, uno de esos programas que se moja de verdad aunque su cadena estuviera guardando la ropa durante años, da siempre que pensar, y mucho, cuando la función acaba. Su equipo de guionistas presenta músculo firme y la actualidad les permite renovar la mercancía sin acomodarse en fórmulas.

El último descubrimiento relata los casos de corrupción utilizando imágenes de chimpancés disfrazados de humanos. Monerías añejas de mucho calado (Monos y cristianos, Juego de monos) a las que da paso un Dani Mateo en su mejor faceta. Y no tienen piedad con los tics del presidente Rajoy ( tal vez ahí pecan un poco de mal gusto).

La mano del director del programa, Maikol Romero, esencia de la guasa más sulfúrica de Cádiz, se nota en la engrasada maquinaria de mala uva de la gente de Wyoming. Y la voz de otro gaditano, Juan Ochoa, compacta los relatos de un programa que pone una carcajada donde en otras tertulias sólo hay bilis y mármol.

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