Visto y Oído

Francicsco / andrés / gallardo

A motor

TE echa el brazo por encima del hombro y te dice a la oreja "este tío es muy bueno", y después es como si se atizara un trago de cerveza en lata y gesticulara vibrando con lo que pasa por delante de los ojos. Ese es el estilo, ni más ni menos, de Nico Abab. Hay quien lo detesta, pero en general no es una voz que caiga mal y se le coge aprecio, como un amigo del instituto que se ha colocado en la televisión. Tal vez algo así estaban imaginando en Mediaset cuando comprobaban que las motos no habían terminado de arrancar con toda su potencia en Telecinco. En el deporte con más laureles españoles tenían que optar por el camino del "podemos" de Cuatro. Ese forofismo sin rayaduras que no cae en el partidismo deportivo.

Telecinco se cubre con una camiseta del Cuatro de siempre para narrar las motos mientras Melissa Jiménez, una experta en eso de las dos ruedas, porque para eso se ha criado oyendo ráfagas, va cogiendo tono en las retransmisiones. Ella y Abad no arriesgan en tecnicismos: para eso está el perenne Ángel Nieto. El campeón fue el que entendió perfectamente a Lorenzo cuando se afanaba en contenerse y no largar ninguna palabra gruesa en sus momentos más encendidos después del 'toque' con Marc Márquez. Bien sabía Ángel Nieto del esfuerzo que supone no decir algo de lo que te arrepientes para los restos.

Jerez, y su estruendosa primavera disfrazada de verano, estuvo a la altura del Mundial un año más. Los aficionados se siguen quejando de los cortes publicitarios de Telecinco. Esos anuncios que minimizan en la pantalla los escaparates rodantes de los pilotos. El espectáculo de los motores en la tele es en verdad un spot así de gordo.

Tags

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios