las dos orillas

José Joaquín León

Un muerto en la campaña

EN otras circunstancias políticas, si aparece un muerto en la campaña electoral, no veas la que se forma. Pero el ataque que ha costado la vida en Afganistán al militar cordobés Joaquín Moya Espejo ha quedado en segundo plano. Eso se debe, entre otras cuestiones a que los soldados españoles están en Afganistán desde 2002, cuando gobernaba el PP con José María Aznar. Y a que en 2004, cuando ganó el PSOE con Zapatero, los soldados españoles siguieron en Afganistán, a diferencia de lo que pasó en Iraq. Como la decisión la tomaron unos y la mantuvieron otros, estos muertos pasan como de puntillas, tapados en silencio por una bandera, a diferencia de otros más ruidosos.

Desde que los militares españoles están en Afganistán, o sea desde enero de 2002, han muerto 98 miembros de las Fuerzas Armadas españolas que fueron enviados a esa misión de paz. En la cifra influyen notablemente dos accidentes de aviación. En tiempos del Gobierno de Aznar, el 26 de mayo de 2003, murieron 62 militares españoles destinados en Afganistán al estrellarse en territorio turco el Yak 42 en que viajaban. En tiempos del Gobierno de Zapatero, el 16 de agosto de 2005, murieron 17 militares españoles destinados en Afganistán al estrellarse en Herat el helicóptero Cougar en el que viajaban. La diferencia entre ambos sucesos, aparte del número de víctimas, es que en el caso del Yak 42 pareció que había sido derribado personalmente por Federico Trillo, entonces ministro de Defensa.

Descontados estos 79 muertos en los dos accidentes de aviación, se han registrado 19 más, de los cuales dos murieron en los últimos dos años de Aznar y 17 han fallecido en los siete años y medio de Zapatero. Al Gobierno socialista le sale una media de algo más de dos muertos al año en Afganistán (sin contar a los del helicóptero Cougar), que tampoco es como lo de ETA en sus peores tiempos. Pero al margen de las estadísticas, lo más llamativo es que José Luis Rodríguez Zapatero anunció el pasado mes de junio que la retirada de tropas de Afganistán se prolongaría hasta 2014, y ahí quedó. No salieron manifestaciones, como entonces.

Con esto se demuestra, una vez más, que los Gobiernos socialistas son los mejores para enviar tropas españolas al extranjero, para cerrar empresas públicas y para multiplicar el paro. Si esto lo hace la derecha es muy criticado, por considerarse de derechas. Pero si lo hace la izquierda cuela perfectamente, queda como si nada, pues no se concibe que un partido de izquierda pueda hacer una política más de derecha que la derecha.

Así pasa con los militares españoles, si se muere alguno en la campaña electoral. No entraba en los esquemas.

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