La ventana

Luis Carlos Peris

La nostalgia apareció con la novillada

PARECÍA que le habíamos dado para atrás, muy para atrás, a las manecillas del reloj del tiempo. Estábamos en el recalentado ladrillo maestrante instalados para presenciar una novillada interesante, muy interesante. Tarde de Corpus en Sevilla y a falta del pan de una corrida de toros, las tortas de una novillada con tres novilleros que tienen esperanzas fundadas de ser toreros. Y a fe que las previsiones no fallaron, ya que tuvimos la fortuna de ver tres formas de concebir el toreo bajo el hilo conductor del valor. Del valor seco de un peruano que va a ser gente en esto y con las rabietas de un murciano y de un sevillano al que le hirvió el agua para jugarse la vida en el sexto. Así, como hizo Pablo Aguado, es como esa escalada a la cabeza del pelotón que tantas veces se ve imposible puede conseguirse. Fue como una novillada del pasado, algo que apenas recordaba.

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